Quema del Corán en EE.UU., los cristianos paquistaníes en peligro

El hermano del asesinado Bhatti, nuevo “Consejero especial” para las minorías religiosas

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ROMA, martes 29 de marzo de 2011 (ZENIT.org).- “Quién siembra vientos, recoge tempestades”. Así dice un refrán basado en el libro del profeta Oseas (8,7). Y los vientos los ha sembrado el controvertido reverendo evangélico estadounidense Terry Jones, cuando el pasado 20 de marzo, cumplió su tremenda amenaza y organizó en Gainesville (Florida) un “proceso contra el Corán. Al final del mismo, el libro sagrado del islam recibió el veredicto de “culpable” por crímenes contra la humanidad y y por ser promotor de hechos del terrorismo “contra personas cuyo crimen era no compartir la fe islámica”. Como “castigo”, un ejemplar del Corán ha sido quemado públicamente por el pastor Wayne Sapp. Al evento asistió una veintena de personas (Agence France-Presse, 20 marzo).

El pasado septiembre, Jones había amenazado con quemar un copia del Corán con ocasión del aniversario de los atentados a las Torres Gemelas de Nueva York, el 11 de septiembre de 2001, pero que desistió de su propósito después de una lluvia de condenas internacionales y nacionales, en particular de parte del presidente Barack Obama y de numerosos exponentes cristianos, entre los que destacar el cardenal arzobispo de Nueva York, monseñor Timothy Dolan. Hablando con Radio Vaticano (9 de septiembre de 2010), el purpurado declaró que el proyecto del Burn a Koran Day del reverendo era “contra la Biblia, contra la pura religión y la pura fe”.

Terry Jones ha descrito su acción, además, como una “once-in-a-lifetime experience”, es decir “una experiencia que pasa sólo una vez en la vida”. Quizás tiene razón. Porque también el pastor de la comunidad del Dove World Outreach Center, que ha anunciado que quiere repetir este gesto sacrílego el próximo 22 de abril delante de una de las mezquitas más grandes de USA, el 'Islamic Center de América, en Deaborn (Michigan), tiene sobre su cabeza una “fatwa” y una recompensa de 100 millones de rupias, promesa del movimiento extremista paquistaní (prohibida) Jamaat-ud-Dawa (JuD) a quien consiga eliminar al pastor extremista.

De hecho las rabiosas reacciones de la comunidad musulmana por la provocación del dúo Jones-Sapp no se han hecho esperar. Especialmente en Pakistán, que según algunas previsiones podría superar en 2030 a Indonesia como la nación musulmana más poblada del mundo, la quema del Corán ha suscitado fuertes reacciones. En estos días se han realizado manifestaciones de protesta en numerosas ciudades del país, por ejemplo en Lahore, capital de la provincia del Punjab, donde los manifestantes han quemado un muñeco que representaba al reverendo Jones el pasado 25 de marzo (The DailyTimes).

Siempre en Lahore, grupos de manifestantes musulmanes atacaron el pasado martes 22 de marzo la iglesia y la casa del pastor de la Full Gospel Assembly. Como cuenta la agencia UCA News (24 marzo), provocó la violencia, la noticia difundida en algunas mezquitas locales de que miembros de la iglesia habían quemado “deliberadamente” una copia del Corán y la habían tirado a la basura para imitar el loco gesto del pastor Jones. “Los extremistas no pueden llegar a Jones, pero nosotros somos un blanco fácil”, observó el director del coro de la iglesia, Irshad Shaheen.

En Hyderabad, en la provincia de Sindh, extremistas islámicos asaltaron la semana pasada una iglesia pentecostal. En la incursión fueron asesinados dos cristianos y se quemaron algunos ejemplares de las Sagradas Escrituras.

Y ayer por la noche, lunes 28 de marzo, un grupo de siete hombres armados atacó la iglesia católica de Santo Tomás, en el distrito militar de Wah (en el noroeste de Islamabad y Rawalpindi). Como cuenta AsiaNews (29 de marzo), el grupo intentó forzar el portón y quemarlo. “Es una reacción a la profanación del Corán en Florida, si bien la comunidad católica ha condenado el gesto”, declaró el párroco, padre Yousaf.

El gesto de Jones ha sido denunciado por las más altas autoridades del país. “´Condeno firmemente en nombre del pueblo de Pakistán y mío propio, la deliberada profanación del Sagrado Corán por parte de un fanático de Florida”, dijo el pasado martes el presidente Asif Ali Zardari, en el inicio de su discurso anual en el Parlamento de Islamabad (Reuters, 22 marzo). Junto al primer ministro Syed Yusuf Raza Gilani, Zardari ha encargado también al ministerio de Exteriores que denuncie la profanación en todos los organismos internacionales.

Ayer, lunes 28 de marzo, el ministro del Interior, Rehman Malik, ha informado además al Senado, que por orden del presidente Zardari mandará una carta al Papa Benedicto XVI y al secretario general del Interpol, Ronald Nobel, pidiéndole a este último, como cuenta al periódico Dawn (29 de marzo) -que tratase el caso como “violencia criminal” y que tome medidas para evitar futuros actos blasfemos o que profanen el Corán. Los miembros de Cámara Alta han mantenido también un minuto de silencio en memoria del ministro federal para las Minorías Religiosas, el católico Shahbaz Bhatti, asesinado por extremistas el pasado 2 de marzo. Como cuenta Dawn, a algunos senadores el gesto no gustó.

También el embajador estadounidense de Islamabad, Cameron P. Munter, se ha dado prisa en condenar la provocación. Para el diplomático americano, la quema del Corán ha sido “un acto aislado conducido por un pequeño grupo de personas que es contrario a las tradiciones americanas. No refleja el sentimiento general del pueblo de los Estados Unidos con respecto al Islam”, declaró el pasado martes 22 de marzo (The News, 23 marzo).

Emblemático es el comentario de un lector publicado el jueves 24 de marzo en la web del PakTribune. “Este acto es altamente condenable. Es muy triste y horrendo. El incidente ha ofendido a más de un billón de musulmanes de todo el globo”, escribe Hafiz Muhamad Irfan. “En la mayor parte de casos los musulmanes son acusados de ser extremistas, pero yo tengo una pregunta para la comunidad internacional. ¿La acción de los pastores (Jones y Sapp) no es un extremismo similar?¿No es inmoral? ¿No es una violación de los derechos humanos?, pregunta el autor.

También la Iglesia católica de Pakistán ha denunciado lo sucedido. “En nombre de los obispos católicos y de los cristianos de Pakistán, condeno este acto de locura pura, que no representa los valores cristianos ni las enseñanzas de la Iglesia”, se lee en un comunicado firmado por monseñor Lawrence Saldanha, arzobispo de Lahore y presidente de la Conferencia Episcopal de Pakistán (AsiaNews, 23 marzo). “Nos desagrada constatar que personas que se definen pastores sean tan ignorantes de lo que es su religión, además de la decencia normal”, continúa el texto con un tono insólitamente duro.

Palabras tan claras como estas han sido usadas por exponentes cristianos de la vecina India. “Tales actos reprobables no pueden ser justificados en ninguna circunstancia”, dijo, según el Times of India (24 de marzo), el activista John Dayal, presidente de la All-India Catholic Union. Por su parte, el presidente de la Indian Christian Voice y vicepresidente de la Maharashtra State Minorities Commission, Abraham Mathai, definió la quema como “un acto demente y privado de razón”, y advirtió además que el gesto tendrá “desastrosas y amplias consecuencias” para la paz universal y el diálogo interreligioso.

De Pakistán, ha llegado, sin embargo, un “signo de esperanza, para las minorías religiosas. Como contó la Agencia Fides, Paul Bhatti, es decir el hermano mayor del ministro católico asesinado hace tres semanas y media, fue nombrado, el pasado 24 de marzo, “consejero especial” del primer ministro Gilani para las Minorías Religiosas. Después de la muerte de su hermano, Paul Bhatti , fue elegido también presidente de la All Pakistan Minorities Alliance (APMA), es decir el organismo de defensa de las minorías fundada por Shahbaz Bhatti en el año 2002.

Por Paul De Maeyer, traducción del italiano por Carmen Álvarez