Rabino estadounidense pide para Pío XII el título «Justo entre las Naciones»

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ROMA, martes, 17 enero 2006 (ZENIT.org).- En un libro publicado en Estados Unidos, el rabino y profesor de Ciencias Históricas y Políticas, David Dalin, pide que se otorgue el título «Justo entre las Naciones» a Pío XII, en reconocimiento por lo que hizo en defensa de los judíos durante la segunda guerra mundial.



La obra demuestra que muchos papas, a lo largo de la historia, defendieron y protegieron a los judíos de acusaciones y persecuciones.

El libro, titulado «The Myth of Hitler’s Pope» («El mito del Papa de Hitler»), editado por Regnery Publishing, relata muchas historias sobre cómo el Papa Eugenio Pacelli salvó a los judíos de la persecución nazi.

Dalin cita autorizados estudios de autores judíos, como «Roma y los judíos» de Pinchas Lapide y «Pío XII y los judíos», escrito en 1963 por Joseph Lichten, miembro de la Liga Antidifamación.

Dalin cita también a Jenö Levai, el historiador húngaro que, ante las acusaciones de silencio contra el Papa, escribió «Judaísmo húngaro y papado. El Papa Pío XII no guardó silencio. Informes, documentos y archivos de la Iglesia y el Estado», publicado en inglés en 1968, con una introducción de Robert M.W. Kempner, vicefiscal jefe estadounidense en el proceso de Nüremberg.

Entre las obras recientes, el rabino estadounidense subraya en concreto los trabajos de sir Martin Gilbert, entre los más autorizados historiadores judíos en vida, biógrafo oficial de Wiston Churchill y autor de más de setenta libros sobre la segunda guerra mundial y la Shoá.

Gilbert relata todo lo que la Iglesia católica hizo en defensa de los judíos, oponiéndose al racismo y al nazismo, y afirma que «Pío XII debería ser elogiado y no censurado».

Por sus actuaciones en favor de los judíos, Dalin propone que se conceda a Pío XII el más alto reconocimiento hebreo para un gentil, el título «Justo entre las naciones», título que atribuye el Instituto «Yad Vashem» de Jerusalén.

El 3 de noviembre pasado, la edición en Internet del «Jerusalem Post» publicaba la recensión del libro de modo muy positivo.

Especialmente interesante es el capítulo en el que Dalin analiza el comportamiento de varios pontífices con los judíos. La tradición de los papas que tuvieron gran consideración y estima a los hebreos se inicia, según el rabino norteamericano, con Gregorio I, más conocido como Gregorio Magno (590-604), que emitió el histórico decreto «Sicut Judaeis», en defensa de los judíos.

Calixto II garantizó también su protección a los judíos y reafirmó el contenido de «Sicut Judaeis».

Durante el siglo XIV, cuando los judíos fueron inculpados de la epidemia de peste (“la muerte negra”), el Papa Clemente VI (1342-1352) fue el único líder europeo que salió en su ayuda.

Bonifacio IX (1389-1403) amplió la protección papal a los judíos, reconociéndoles la ciudadanía romana en 1402, y fue el primer Papa que dio empleo a judíos en El Vaticano.

Los papas Martín V (1417-1431) y Eugenio IV (1431-1437) tuvieron como médico personal al judío Elijah ben Shabbetai Be’er que, gracias a la ayuda de los pontífices, fue el primer judío que enseñó en una Universidad europea, la de Pavía.

Sixto IV (1471-1484), fue el primer Papa que contrató a copistas judíos en la Biblioteca Vaticana y creó la primera cátedra de Hebreo en la Universidad de Roma. Durante su pontificado, la población judía se duplicó.

Dalin habla también de los pontífices Nicolás V, Julio II, León X, Clemente VII, Paolo III, Benedicto XIV, Clemente XIII y XIV, León XIII y Pío IX, todos los cuales intervinieron en favor de los judíos.

Del siglo XX, el rabino estadounidense recuerda a Benedicto XV, que publicó una condena del antisemitismo preparada por el joven Eugenio Pacelli, futuro Pío XII.

Pío XI, cuyo profesor de hebreo era un rabino, es conocido por afirmar: «Espiritualmente todos somos semitas».

Juan XXIII y Pablo VI fueron cercanos colaboradores de Pío XII en la obra de rescate de los judíos durante la segunda guerra mundial.

Juan Pablo II, fue el primer Papaque visitó la sinagoga de Roma y que rezó ante el Muro de las Lamentaciones

Benedicto XVI ha realizado ya una histórica visita a la sinagoga de Colonia, en su Alemania natal, el pasado mes de agosto.

La última parte del libro de Dalin se dedica a la historia y a los hechos relativos al gran muftí de Jerusalén, Hajj Amin al Husseini que, durante la segunda guerra mundial, encontró a Adolf Hitler en numerosas ocasiones; amigo de Adolf Heichmann, visitó el campo de concentración de Auschwitz e intervino en la radio alemana, declarándose de acuerdo con la eliminación de los judíos europeos para evitar el nacimiento de un Estado judío.

Frente al actual rebrote de antisemitismo, Dalin propone recuperar la verdad histórica y estudiar las condenas al racismo hechas por el magisterio de la Iglesia católica.