Ratzinger: El relativismo, «el problema más grande de nuestra época»

Nuevo libro del prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe

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ROMA, 26 septiembre 2003 (ZENIT.org).- Consciente de que el diálogo interreligioso se ha convertido en uno de los puntos candentes de la teología, el cardenal Joseph Ratzinger ha querido ofrecer su propia contribución con la publicación de un nuevo libro.



«El auténtico problema es el de la verdad», escribe el prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe en este volumen que acaba de publicarse en italiano con el título «Fe, verdad, tolerancia - El cristianismo y las religiones del mundo» («Fede, verità, tolleranza - Il cristianesimo e le religioni del mondo», editorial Cantagalli Cantagalli).

Para el cardenal alemán, el relativismo, según el cual, todas las opiniones son verdaderas (aunque sean contrapuestas), tan extendido incluso «dentro de la teología», «es el problema más grande de nuestra época».

En el fondo, la investigación de Ratzinger busca dilucidar «si el relativismo es realmente el presupuesto necesario para la tolerancia, si realmente las religiones son todas iguales, o si se puede conocer la verdad».

El volumen de algo menos de 300 páginas, es, en realidad, una colección reeditada de conferencias que el purpurado bávaro ha pronunciado en la última década. La primera, sin embargo, es un artículo publicado en 1964, en el que hace un estudio fenomenológico de las religiones para presentar la diferencia específica del cristianismo.

«La tolerancia y el respeto por el otro parece que hayan impuesto la idea de la equivalencia de todas las religiones», constata en el capítulo titulado «Variaciones sobre el tema de la fe, religión y cultura».

Sin embargo, constata a la luz de la Revelación cristiana, «en Cristo se nos ha ofrecido un nuevo don, el don esencial --la verdad-- y por lo tanto tenemos el deber de donarlo a los demás libremente».

«Decir que hay realmente una verdad, una verdad vinculante y válida en la historia en la figura de Jesucristo y en la fe de la Iglesia, se considera como fundamentalismo y se presenta como un auténtico atentado contra el espíritu moderno y como amenaza multiforme contra su bien supremo, la tolerancia y la libertad», reconoce el cardenal.

Pero «abdicar de la verdad no salva el hombre». Por el contrario, según Ratzinger, «la fe cristiana impulsa inexorablemente hacia la cuestión de la verdad», teniendo en cuenta que «la verdad no violenta a nadie».

«Sólo si la fe cristiana es verdad, concierne a todos los hombres», constata, de lo contrario se quedaría en simple expresión de una cultura.

En el nuevo mundo sin dogmas, o en el que el único dogma es el relativismo, según el cual, todas las opiniones son verdaderas (aunque sean contrapuestas), el gran desafío consiste, según el autor, en que «fe y razón se encuentren»

Pero, si es posible encontrar la verdad, ¿cuál puede ser la relación entre las diferentes religiones? El cardenal responde con una pregunta: El hombre, «¿no debe ponerse en búsqueda, empeñarse por tener una conciencia purificada y de este modo acercarse --¡al menos esto!-- a las formas más puras de religión?».

Por eso, propone, los cristianos no deben «comunicar sólo un conjunto estructurado de instituciones y de ideas, sino buscar siempre en la fe su profundidad más íntima, el verdadero contacto con Cristo».

«Lo que lleva a los hombres hacia Dios es la dinámica de la conciencia y de la silenciosa presencia de Dios en ella y no la canonización de lo existente encontrado de un momento a otro, que exime a los hombres de una investigación más profunda», afirma.
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