Recemos para que las autoridades encuentren medidas idóneas contra la crisis

Meditación del prelado del Opus Dei en los 37 años de la muerte de san Josemaría Escrivá

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Por H. Sergio Mora

ROMA, miércoles 27 junio 2012 (ZENIT.org).- Monseñor Javier Echevarría presidió ayer la celebración que se realizó en Roma en la basílica de San Eugenio, en la memoria litúrgica de San Josemaría en el 37 de su muerte.

El punto central de la meditación del prelado del Opus Dei fue: “Hoy muchos países sufren la desocupación que tantas preocupaciones y problemas trae a innumerables familias. Recemos por las autoridades civiles y por los responsables de la vida pública, en todos los niveles para que iluminados por la divina sabiduría sepan encontrar y poner en práctica medidas idóneas para sacar a sus naciones de la actual crisis, el el pleno respeto de la dignidad de la persona y del hombre”.

El trabajo, un tema central para el Opus Dei, movimiento que predica la santificación de las personas en la vida ordinaria.

“El Señor Dios tomó al hombre y lo puso en el jardín del Eden, para que lo cultivara y cuidara”, recordó Echevarría, indicando que “la invitación a trabajar en cuanto completamiento de la obra creadora es la vocación originaria de cada hombre y mujer. Razón por la cual san Josemaría podía afirmar que todo trabajo honesto es 'un medio necesario que Dios nos confía en la tierra, dando amplitud a nuestros días y haciéndonos participar de su poder creador para que podamos ganarnos el sustento y al mismo tiempo recoger frutos para la vida eterna'”.

“San Josemaría --prosiguió el prelado- repetía con frecuencia que lo sobrenatural cuando se refiere a los hombres resulta plenamente humano. Por lo tanto --indicó- si correspondemos a la gracia estamos en condición de entretenernos en diálogo con Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo en todas las circunstancias y actividades”.

Y esto, concluyó, tiene que animarnos “a enfrentar con confianza en Dios y con serenidad todo tipo de dificultad que se van presentando en nuestra existencia; mismo las que derivan de la actual crisis económica y de la falta de trabajo”.

Y recordando la confianza de Pedro en Jesús cuando vuelve a tirar las redes, subrayó: También nosotros la necesitamos “para enfrentar todas las vicisitudes de la nuestra existencia, especialmente las que exigen de nosotros una respuesta generosa a los designios de Dios”.

En particular teniendo presente que en octubre iniciará el Año de la Fe convocado por el papa se preguntó: “¿Cómo nos estamos preparando? Hacemos actos explícitos de esta virtud antes de recibir el sacramento de la confesión o de la comunión?”. E invitó "a tener confianza cuando se reza, en las tareas profesionales, familiares y en el acercar a Dios a las personas queridas, a los amigos, a los compañeros de estudio o del trabajo”.