Reforma de la Curia: transparencia financiera, coordinación y más que colegialidad, comunión

Afirman el profesor Carriquiry y el embajador argentino en la conferencia: ''Un papa latinoamericano. Algunas consecuencias para el continente''

Roma, (Zenit.org) H. Sergio Mora | 1548 hits

El Instituto de Obras Religiosas (IOR), no puede cerrarse como parte de las reformas que planea el papa Francisco para la Curia Romana. En cambio sí es factible darle una gran transparencia. Lo indicó el secretario de la Pontificia Comisión para América Latina (PCAL), Guzmán Carriquiry en un desayuno de trabajo con embajadores de América Latina.

El encuentro fue organizado esta mañana por la española Fundación Promoción Social de la Cultura, y participaron unos diez embajadores ante la Santa Sede, mayoritariamente de países latinoamericanos, entre los cuales como conferencista, el embajador argentino Juan Carlos Cafiero.

El IOR, comúnmente llamado (aunque erróneamente) banco del Vaticano, no puede ser cerrado “porque si lo cierran tienen que inventarse algo igual, porque de los contrario ¿cómo se hace para enviar esos millones de dólares a los seminarios de los países pobres?”, se interrogó el profesor Carriquiry-

“Hay un montón de Iglesias --prosiguió- que viven en situación de minoridad y con grandes dificultades económicas, está la Iglesia del sur del mundo que vive normalmente en situación de pobreza. ¿Entonces cómo se hace con esas sumas de dinero? Tiene que tener mecanismos con los cuales se genera aquella comunión de bienes que es propia de la Iglesia desde los Hechos de los Apóstoles.

El número dos de la PCAL, entretanto reivindicó con énfasis que “habrá que actuar con transparencia y hacer limpieza radical. Lo que ha habido de escándalo y confusión y falta de transparencia, con eso hay que acabar”.

Y sobre la propuesta de Familia Cristiana de hacer un banco ético, añadió: “Que pueda haber sistemas nuevos enhorabuena, podrá haberlos, pero hoy por hoy desmontar una estructura como la que existe para crear un sistema nuevo e imprevisible, no lo sé. De todos modos este papa nos sorprende a todos”.

Consideró que la reforma de la Curia Romana, no será algo marginal en el pontificado del papa Francisco, y lo demuestra el hecho que el santo padre ha constituido “una comisión de consulta de ocho cardenales en la que se expresa la colegialidad para reformar la Curia Romana, tres del continente americano: norte, centro y sur.

Precisó que es “un grupo de consulta. No tendrá parte decisiva en la reforma. El papa lo llama para que le aconseje. Habla con todos y en la soledad tomará la propia decisión. Es un paso impresionante hacia la reforma de la Curia Romana”.

Añadió que la reforma más importante fue la de Pablo VI, después de lo cual, y de que la misma la Curia fuera creciendo, quedando fragmentada y confusa, “nos encaminamos a una reforma que tiene que ver con la reforma del estilo del ministerio petrino”.

El gran problema hodierno, indicó es que, “cada dicasterio, es como un feudo independiente, no nos coordinamos, no hay impulsos directivos. Cada dicasterio intenta por las buenas traducir lo que quiere el papa en su ámbito”. De consecuencia, por ejemplo, el Consejo de los Laicos sabe poco lo que hace el Consejo para la Familia. O sea, “una mayor coordinación en la que los directores de dicasterios estén más cercanos al santo padre. Francisco ya los está recibiendo”.

¿Lo logrará? Quien lo conoce sabe que va a ir muy a fondo a todo, sin apuro, sin castigar a nadie y sin ni siquiera querer dar esa impresión, concluyó el secretario de la PCAL.

Y sobre la reforma de la Curia el embajador argentino añadió que, de fuentes periodísticas, se supo que en el cónclave para la elección de Bergoglio “fue determinante el compromiso de que se van a producir estos cambios”. Consideró también que hay amplia red de cardenales que desea este cambio.

El profesor Carriquiry añadió que las expectativas que estamos poniendo en el pontificado que apenas comienza “pueden ser a veces expectativas fallidas. El papa es un custodio de la gran tradición católica, del credo de la Iglesia, de la fe de la Iglesia, y quien lo conoce al cardenal Bergoglio, por formación, sabe que no va a dejar caer una pequeña gota de ese patrimonio”.

“Nosotros en la Iglesia --precisó el número dos de la PCAL- tenemos que vivir algo que es mucho más que la democracia y que la colegialidad. Es la comunión efectiva y afectiva. Una fraternidad que va más allá de las étnias, de los pueblos o de las culturas. Esa comunión que se nos pide es mucho más que democracia, porque es la comunión con Dios y con los hermanos. Y que eso implique más elementos de digamos colegialidad y democraticidad también, pero lo fundamental es edificar la comunión, porque ese es el misterio de la Iglesia presente entre los hombres”.