«Relativismo, esoterismo y agnosticismo, enemigos de la verdad», según el cardenal Poupard

Intervención en la Universidad Pontificia Santo Tomás, «Angelicum»

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ROMA, viernes, 9 junio 2006 (ZENIT.org).- Ha sido instituida en la Universidad Pontificia Santo Tomás de Aquino de Roma (más conocida como «Angelicum»), la cátedra «Religiones y espiritualidades no convencionales».



La cátedra y su correspondiente curso de estudios es fruto de una iniciativa conjunta del Grupo de Investigación e Información Sociorreligiosa (GRIS) y de la Universidad Pontificia Santo Tomás de Aquino.

El cardenal Paul Poupard, presidente de los consejos pontificios de la Cultura y para el Diálogo Interreligioso, en su intervención en la inauguración el pasado 18 de mayo, explicó el «papel de las instituciones culturales católicas frente al relativismo y el esoterismo de las religiones y espiritualidades no convencionales».

El cardenal Poupard precisó que «las religiones y espiritualidades no convencionales, fenómenos conocidos como New Age, esoterismo, magia, ocultismo, satanismo, comunicación con el más allá, se presentan como formas de gnosis» que «combinan intuiciones espirituales y métodos tomados eclécticamente de las religiones tradicionales y de prácticas esotéricas, con métodos científicos o pseudo científicos de curación, de búsqueda del bienestar físico y mental».

Su éxito se explica, según el purpurado, «porque encuentran un terreno bien preparado por la difusión del relativismo y de la indiferencia hacia la fe cristiana, a la que van unidas las inextinguibles aspiraciones del espíritu humano hacia la trascendencia y el sentido religioso, característica constante de la historia del hombre».

El cardenal Poupard subrayó que «cuando el conocimiento del contenido de la fe cristiana es débil, las sectas se desarrollan gracias a sus pretendidas respuestas a las necesidades de las personas en busca de curación, de hijos, de éxito económico. El mismo argumento vale para las religiones esotéricas, cuyo éxito se afirma gracias a la fragilidad y a la ingenuidad de los cristianos poco o mal formados».

Para el presidente del dicasterio vaticano, «este escenario espiritual y cultural lanza un desafío a la Iglesia y a las instituciones eclesiales y académicas» y surge la pregunta: ¿qué misión tienen la Iglesia y las instituciones católicas para responder a muchas expectativas y ayudar a muchas personas a encontrar o reencontrar en Cristo el camino hacia la Verdad y la Vida?

«El desafío principal --afirmó Poupard-- es el de una nueva inculturación de la fe, en ambientes hasta ahora inexplorados, que vaya mucho más allá de una simple apologética. Mi conclusión es, obviamente, una invitación a una nueva Pastoral de la Cultura».

«La Universidad no es la parroquia --añadió el purpurado--, por eso es importante una formación cultural y espiritual apropiada, a través de la organización de seminarios y grupos de trabajo, centros de diálogo y coloquios interdisciplinares» y es esencial «la fe en Cristo, que implica a la vez la inteligencia del hombre y su corazón, el pensamiento y la vida, en el encuentro efectivo con Cristo».

«En síntesis --afirmó Poupard--, de la catequesis a la homilía, del magisterio más alto de la Iglesia a la pastoral, de la lección académica al testimonio de fe más sencillo, el fin que nos mueve es único, como tantas veces nos repite el Santo Padre Benedicto XVI: tener el valor de luchar contra el relativismo, contra el dejarse llevar de aquí para allá por cualquier viento de doctrina, como nos viene sugerido por la cultura dominante como única actitud a la altura de los tiempos actuales».

El cardenal Poupard concluyó afirmando que «cultivar una fe clara, según el Credo de la Iglesia, no es fundamentalismo sino inteligencia e incluso sabiduría, para no ceder a la dictadura del relativismo, que no reconoce nada como definitivo, y que deja como última medida sólo el propio yo y sus deseos. Relativismo, esoterismo y... agnosticismo son los 'enemigos' más engañosos de la verdad y del bien».