Representante vaticano denuncia el horror de embriones híbridos humano-animal

El obispo Sgreccia comenta una nueva ley británica

| 2147 hits

CIUDAD DEL VATICANO, martes, 20 mayo 2008 (ZENIT.org).- El presidente de la Academia Pontificia para la Vida, el obispo Elio Sgreccia, ha confesado su consternación al recibir la noticia de la decisión del Parlamento británico de permitir la creación de embriones híbridos de hombres y animales.

Los diputados británicos aprobaron el lunes por la noche la utilización de embriones híbridos, creados mediante la introducción de ADN humano en óvulos de animales. Estas operaciones deberían promover el desarrollo de la medicina, según la propuesta.

La medida se tomó en segunda lectura, cuando la Cámara de los Comunes rechazó por 336 votos a 176 una enmienda que pretendía prohibir la creación de embriones híbridos.

La propuesta, según el prelado es particularmente grave desde el punto de vista ético, pues «ante todo se une a través de la clonación el núcleo humano que fecunda el óvulo animal. Esta unión busca una fecundación utilizando el elemento masculino, que es el núcleo, y el elemento femenino, que es el óvulo, uno del hombre y el otro del animal».

Este procedimiento, advierte en declaraciones a «Radio Vaticano», «constituye una ofensa para la dignidad del hombres. Es un intento de fecundación entre especies que hasta ahora estaba prohibido por todas las leyes sobre fecundación artificial».

«La unión hombre-animal, aunque no sea sexual, representa uno de los horrores que siempre han provocado el rechazo de la ética», aclara, subrayando que «cada vez que se ha roto la barrera hombre-animal se han visto consecuencias muy graves, incluso involuntariamente».

Según la ley aprobada, los embriones híbridos a base de material genético humano y animal deben ser destruidos como mucho al cabo de 14 días de desarrollo y su implantación en el útero de una mujer está prohibido.

Esto significa, aclara el prelado, que para esta ley, los embriones que tienen menos de quince días «no valen nada, algo que es falso desde el punto de vista científico».

Y si se decidiera dejarles en vida, «podrían dar lugar a monstruosidades, o promover infecciones, pues el paso del ADN humano al ADN animal puede crear incógnitas».

El hecho de que desde el punto de vista «de estas células pueda salir medicina para enfermedades como el Parkinson o el Alzheimer es una hipótesis que todavía no tiene fundamento. Además, se sabe que por otro camino, el de las células madre somáticas adultas, existen mejores pruebas científicas favorable».

Ante esta situación, según el obispo, «hay que pedir una especie de conversión de los medios de comunicación: en vez de obedecer a las indicaciones de los grupos interesados, deben obedecer a la verdad para no crear ilusiones, con objetivos de compasión humana, sobre caminos que no han ofrecido todavía ningún resultado».