Representante vaticano recuerda a los periodistas que arriesgan la vida por la verdad

Comentario del secretario del Consejo Pontificio para las Comunicaciones Sociales

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CIUDAD DEL VATICANO, viernes, 2 mayo 2008 (ZENIT.org).- El secretario del Consejo Pontificio para las Comunicaciones Sociales ha rendido homenaje a  los periodistas que arriesgan la vida, el puesto o la cárcel, en el marco de la preparación de la 42ª Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, que se celebrará este domingo, 4 de mayo.

El reconocimiento de monseñor Paul Tighe constituye la conclusión del comentario que ha distribuido al mensaje que Benedicto XVI ha escrito para esa Jornada, que tiene por tema «Los medios: en la encrucijada entre protagonismo y servicio. Buscar la Verdad para compartirla».

«Este mensaje anima a los operadores del sector a asumir las grandes responsabilidades que les atañen, y a mantener los más altos niveles profesionales. En particular se les exhorta a permanecer atentos en sus esfuerzos por dar a conocer la verdad y defenderla "contra quienes quieren negarla o destruirla"», explica el sacerdote irlandés nombrado para este cargo hace tan sólo unos meses.

«Los profesionales de los medios son invitados a defender las bases éticas de su profesión y a asegurarse de que la "centralidad y la dignidad inviolable del hombre" sean siempre defendidas», añade.

«Se les recuerda que estos compromisos éticos pueden verse amenazados por factores como la competencia por ganar audiencias, por presiones comerciales o por prejuicios ideológicos».

«Se les advierte ante el peligro de que los medios se conviertan en la voz del "materialismo económico y del relativismo ético"».

En este contexto, monseñor Tighe reconoce que «muchos periodistas han dado un extraordinario testimonio de su compromiso con la verdad».

«Muchos periodistas en todo el mundo han sufrido persecución, cárcel y hasta la muerte a causa de su decisión de no permanecer en silencio ante la injusticia o la corrupción».

«Su testimonio es elocuente y expresa las categorías más elevadas a las que deben aspirar los medios de comunicación; su ejemplo sirve para animar a los profesionales de los medios a reforzar su compromiso con la verdad, de tal modo que sirvan al bien común de toda la humanidad», concluye.