Representantes de la Santa Sede y musulmanes unidos para superar el racismo

Comunicado del Comité de diálogo islámico-católico

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CIUDAD DEL VATICANO, 20 agosto 2002 (ZENIT.org).- Representantes musulmanes y de la Santa Sede han rechazado conjuntamente el racismo y han hecho un llamamiento a la construcción de un mundo de justicia y paz.



El pronunciamiento acaba de ser publicado por la Sala de Prensa vaticana como resultado de un encuentro del Comité de diálogo islámico-católico que tuvo lugar del 12 al 13 de julio en Markfield (Reino Unido) sobre «Religión y racismo -- hacia una cultura del diálogo».

El Comité de diálogo islámico-católico, creado en mayo de 1998, tiene por objetivo promover el diálogo entre cristianos y musulmanes. Está formado por representantes del Consejo Pontificio para el Diálogo Interreligioso, cuyo presidente es el cardenal Francis Arinze, y por el Comité Permanente Al-Azhar para el Diálogo con las Religiones Monoteístas.

La Universidad Al-Azhar tiene más de mil años de vida y es el centro de estudios e investigación más prestigioso del mundo islámico, con sede en El Cairo.

En esta ocasión, la delegación islámica estaba guiada por el profesor Kamel AL-Sharif, secretario general del Consejo Internacional Islámico para la Da'wah (llamada) y la Ayuda.

Tras los debates, los líderes católicos y musulmanes llegaron a conclusiones comunes que exponen en un comunicado divido en cinco puntos.

«Afirmamos que nuestras dos religiones enseñan que Dios todopoderoso ha creado a todas las personas con igual dignidad, y por este motivo rechazamos toda forma de racismo», comienzan diciendo.

En segundo lugar, condenan «las prácticas racistas que se dan en muchas sociedades» y afirman su «responsabilidad para esforzarse por eliminar malentendidos y prejuicios que provocan la discriminación racial».

Los líderes católicos y musulmanes «hacen un llamamiento a los individuos, a las instituciones educativas y sociales, así como a los medios de comunicación para que se unan a este esfuerzo contra el racismo».

En cuarto lugar, consideran que «la adhesión a los valores religiosos y el compromiso a favor del diálogo para alcanzar el mutuo entendimiento y respeto llevarán a un mundo de justicia y paz».

Por último, se comprometen personalmente «a promover una cultura del diálogo y a trabajar juntos para introducir esta cultura del diálogo en las respectivas comunidades y más específicamente en los programas educativos y culturales».