Respuestas pastorales a nuestro tiempo

Propuestas a Benedicto XVI del Sínodo de la Nueva Evangelización para la Transmisión de la Fe (III)

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CIUDAD DEL VATICANO, miércoles 14 noviembre 2012 (ZENIT.org).- Seguimos ofreciendo a los lectores las Propositionum (Propuestas) del Sínodo de los obispos de la Nueva Evangelización para la Transmisión de la Fe, celebrado recientemente en el Vaticano. De estas propuestas, elevadas a Benedicto XVI, saldrá en fecha no concretada el documento papal sobre el argumento. Ofrecemos hoy de la 26 a la 35.

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3) Las respuestas pastorales a las circunstancias contemporáneas

Propuesta 26: PARROQUIAS Y OTRAS REALIDADES ECLESIALES

Los obispos reunidos en Sínodo afirman que la parroquia sigue siendo la primera presencia de la Iglesia en los barrios, el lugar y el instrumento de la vida cristiana, que es capaz de ofrecer oportunidades para el diálogo entre las personas, para escuchar y proclamar la Palabra de Dios, para una catequesis orgánica, para la formación en la caridad, para la oración y la adoración, así como para la celebraciones gozosas de la Eucaristía. Además, los padres sinodales quieren animar a las parroquias a encontrar maneras de orientarse hacia un mayor énfasis en la evangelización, que podría incluir misiones parroquiales, programas de renovación de las parroquias y retiros parroquiales.

La presencia y la acción evangelizadora de las asociaciones, movimientos y de otras realidades eclesiásticas son un estímulo útil para la realización de esta conversión pastoral. Las parroquias, como realidades eclesiales tradicionales y nuevas, están llamadas a hacer visible la comunión de la Iglesia particular reunida en torno al obispo.

Con el fin de llevar la Buena Nueva de Jesús, como lo exige la nueva evangelización, todas las parroquias y sus pequeñas comunidades deben ser las células vivas, lugares para promover el encuentro personal y comunitario con Cristo, para experimentar la riqueza de la liturgia, para proporcionar una educación cristiana inicial y permanente, y para educar a todos los fieles en la fraternidad y la caridad, especialmente con los pobres.

Propuesta 27: EDUCACIÓN

"Vayan, pues, y hagan discípulos a todas las gentes, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo, y enseñándoles a guardar todo lo que yo les he mandado" (Mt. 28,19-20). La educación es una dimensión constitutiva de la evangelización. Proclamar a Cristo resucitado, es acompañar a todos los seres humanos en su historia personal, en su desarrollo y en su vocación espiritual. La educación debe, al mismo tiempo, promover todo lo que es verdadero, bueno y bello que hace parte de la persona humana, es decir, la educación del espíritu y de las emociones para apreciar la realidad.

Los niños, niñas, adolescentes y jóvenes tienen el derecho de ser evangelizados y educados. Las escuelas y universidades católicas responden de esta manera a esta necesidad. Las instituciones públicas deberían reconocer y apoyar este derecho.

Las escuelas deben ayudar a las familias a introducir a los niños a la belleza de la fe. Las escuelas ofrecen una gran oportunidad para transmitir la fe, o al menos de hacerla conocida.

Los padres sinodales están agradecidos por la labor educativa realizada por miles de profesores, hombres y mujeres, en las instituciones educativas católicas de los cinco continentes.

Debido al papel único de los docentes, es importante que reciban capacitación permanente en el desempeño de sus responsabilidades. Las escuelas deben tener la libertad de enseñar. Esta libertad es un derecho inalienable.

Por lo tanto, con el fin de asegurar que nuestras instituciones sean agentes de evangelización, y no solo de los productos de la evangelización, el Sínodo:

--Alienta a las instituciones educativas católicas a hacer todo lo posible para preservar su identidad como instituciones eclesiásticas;

--Invita a todos los docentes de asumir su liderazgo como discípulos bautizados de Jesús, testimoniando a través de su vocación como maestros;

--Insta a las Iglesias particulares, familias religiosas y a todos los que tienen responsabilidades en las instituciones educativas, que faciliten la corresponsabilidad de los laicos, ofreciendo una formación y un acompañamiento adecuado para este fin.

Propuesta 28: CATEQUESIS DE ADULTOS

No se puede hablar de la Nueva Evangelización si la catequesis de adultos es inexistente, fragmentada, débil o descuidada.

Cuando estos defectos están presentes, el ministerio pastoral se enfrenta a un serio desafío.

Las etapas y los niveles del catecumenado de la Iglesia muestran cómo, en el plano bíblico, catequético, espiritual y litúrgico, la historia de una persona y su camino de fe pueden ser entendidas como una vocación a través de su relación con Dios (cf. Evangelii Nuntiandi 18, Instrumentum Laboris, 92).

En todo esto, el carácter público de la decisión de fe que asume el catecúmeno, que crece poco a poco en la comunidad y en la diócesis, tiene un impacto positivo en todos los fieles.

Propuesta 29: LA CATEQUESIS, LOS CATEQUISTAS Y EL CATECISMO

Una buena catequesis es fundamental para la Nueva Evangelización. El Sínodo destaca los servicios esenciales que dan los catequistas a las comunidades eclesiales y expresa su profunda gratitud por su dedicación. Todos los catequistas, que son al mismo tiempo evangelizadores, tienen que estar bien preparados. Todos los esfuerzos deben hacerse, en función de la capacidad de la situación local, para ofrecer a los catequistas una sólida formación eclesial que es espiritual, bíblica, doctrinal y pedagógica. El testimonio personal de fe es en sí mismo una poderosa forma de catequesis.

El Catecismo de la Iglesia Católica y el Compendio son, ante todo, un recurso para la enseñanza de la fe y para apoyar a los adultos de la Iglesia en su misión de evangelización y catequesis.

Conforme a la Carta Apostólica Ministeria Quaedam del papa Pablo VI, las conferencias episcopales tienen la oportunidad de pedir a la Santa Sede, para la creación del ministerio del catequista.

Propuesta 30: TEOLOGÍA

La teología, como ciencia de la fe, tiene su propia importancia para la nueva evangelización. Los sacerdotes, los profesores y catequistas deben ser formados en instituciones de educación superior. La Iglesia aprecia y alienta la investigación y la enseñanza de la teología. La teología científica tiene su propio lugar en la universidad, donde se debe dar un diálogo entre la fe y las otras disciplinas y el mundo secular. Los teólogos están llamados a cumplir este servicio como parte de la misión salvífica de la Iglesia. Es necesario que ellos piensen y sientan con la Iglesia (sentire cum Ecclesia).

El Sínodo propone que la Nueva Evangelización se considere un elemento integral de la misión de cada facultad de teología y que se instituya un departamento de estudios sobre Nueva Evangelización en las universidades católicas.

Propuesta 31: NUEVA EVANGELIZACIÓN Y LA OPCIÓN POR LOS POBRES

El papa Benedicto XVI enseña que "Jesús se identifica con los pobres: los hambrientos y sedientos, los forasteros, los desnudos, enfermos o encarcelados. «Cada vez que lo hiciste con uno de estos mis humildes hermanos, conmigo lo hiciste» (Mt. 25, 40). Amor a Dios y amor al prójimo se funden entre sí: en el más humilde encontramos a Jesús mismo y en Jesús encontramos a Dios" (Deus Caritas Est, 15).

Hoy en día existen nuevos pobres y nuevas formas de pobreza: los hambrientos y los sin techo, los tóxicodependientes, los inmigrantes, los marginados, los refugiados políticos, o "ecológicos", los pueblos indígenas. La actual crisis económica afecta seriamente a los pobres. Entre los más pobres de la sociedad están las víctimas de la triste pérdida de respeto por la dignidad inviolable de la vida humana inocente.

La opción preferencial por los pobres nos impulsa a ir a buscar a los pobres y trabajar por ellos, a fin de que puedan sentirse como en casa en la Iglesia. Ellos son tanto receptores como actores de la Nueva Evangelización.

Propuesta 32: LOS ENFERMOS

La Nueva Evangelización debe ser siempre consciente del misterio pascual de la muerte y resurrección de Jesucristo. Este misterio arroja luz sobre el sufrimiento de la gente, que puede encontrar en la cruz de Cristo, la comprensión y la aceptación del misterio de sufrimiento que da esperanza en la vida futura.

En los enfermos, en los que sufren o en las personas con discapacidad o con necesidades especiales, el sufrimiento de Cristo está presente y tiene una fuerza misionera. Para los cristianos, siempre debe haber espacio para los que sufren y los enfermos. Ellos necesitan nuestra atención, aunque nosotros recibimos aún más de su fe.

A través de los enfermos, Cristo ilumina a su Iglesia, de modo que quien entre en contacto con ellos, encontrará reflejada la luz de Cristo. Por esto los enfermos son protagonistas muy importantes de la Nueva Evangelización.

Todos los que están en contacto con los pacientes deben ser conscientes de su misión. No podemos olvidar, cuando construimos nuevos hospitales, de asegurarse que nunca le falte un ambiente de confort y apoyo, así como un lugar de oración.

Propuesta 33: EL SACRAMENTO DE LA PENITENCIA Y LA NUEVA EVANGELIZACIÓN

El sacramento de la Penitencia y de la Reconciliación es un lugar privilegiado para recibir la misericordia de Dios y el perdón. Es un lugar de sanación tanto personal como comunitaria. En este sacramento, todos los bautizados viven un nuevo encuentro personal con Jesucristo y con la Iglesia, que favorece una reconciliación total a través del perdón de los pecados. Aquí, el penitente encuentra a Jesús y, al mismo tiempo, él o ella experimentan un aprecio más profundo de sí mismo o de sí misma. Los padres sinodales piden que este sacramento se vuelve a poner en el centro de la actividad pastoral de la Iglesia.

En cada diócesis, debe haber por lo menos un lugar dedicado de manera especial y permanente a la celebración de este sacramento, donde los sacerdotes estén siempre presentes, para permitirles a los fieles experimentar la misericordia de Dios. El sacramento debe estar especialmente disponible, incluso a diario, en los lugares de peregrinación y en las iglesias especialmente dedicadas a esto.

La fidelidad a las reglas específicas que rigen la administración de este sacramento es necesaria. Todo sacerdote debe considerar el sacramento de la penitencia, como parte esencial de su ministerio y de la Nueva Evangelización, y en cada comunidad parroquial deberá ser reservado un momento adecuado para oír confesiones.

Propuesta 34: DOMINGOS Y FESTIVOS

La Eucaristía debe ser la fuente y la cumbre de la Nueva Evangelización. Los padres sinodales exhortan a todos los fieles a renovar su comprensión y su amor a la celebración eucarística, donde sus vidas sean transformadas y unidas a Cristo que da su propia vida para la gloria de Dios Padre, para la salvación del mundo entero.

Aunque hay un contraste entre el domingo cristiano y el domingo secular, el domingo debe ser recuperado para la Nueva Evangelización, según la enseñanza del beato Juan Pablo II en la Dies Domini. El domingo, con su carácter sagrado y especial ligado a la misa dominical, debe ser el centro de la vida católica.

El propósito es la participación plena, consciente y activa en la liturgia por parte de toda la comunidad. El año litúrgico con sus diversas fiestas, debe ir acompañado de un verdadero programa de evangelización, sobre todo en Navidad y en Pascua.

Propuesta 35: LITURGIA

La celebración digna de la sagrada liturgia, el regalo más precioso de Dios para nosotros, es fuente de la más alta expresión de nuestra vida en Cristo (cf. Sacrosanctum Concilium, 10). Es, por lo tanto, la expresión primera y más poderosa de la Nueva Evangelización.

A través de la liturgia Dios desea manifestar la belleza incomparable de su inmenso e incesante amor por nosotros, y nosotros, por nuestra parte, queremos ofrecer lo que sea más hermoso de nuestra adoración a Dios, en respuesta a su regalo. En el intercambio maravilloso de la sagrada liturgia, en la que el cielo baja a la tierra, la salvación está a la mano, provocando el arrepentimiento y la conversión del corazón (cf. Mt. 4,17; Mc. 1,15).

La evangelización en la Iglesia requiere una liturgia que eleve el corazón de los hombres y de las mujeres hacia Dios. La liturgia no es solo una acción humana, sino, un encuentro con Dios que lleva a la contemplación y a la amistad íntima con Dios. En este sentido, la liturgia de la Iglesia es la mejor escuela de la fe.

Traducido de la versión italiana de ZENIT por José Antonio Varela V.