Reunión de la Fundación del Papa para América Latina para aprobar proyectos de ayuda

La cita es en Guayaquil (Ecuador), del 11 al 13 de julio

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CIUDAD DEL VATICANO/GUAYAQUIL, lunes, 10 julio 2006 (ZENIT.org).- Bajo la guía del arzobispo Paul Josef Cordes, del 11 al 13 de julio celebrará su reunión anual, esta vez en Guayaquil (Ecuador), el Consejo de Administración de la Fundación «Populorum Progressio», la fundación del Papa para América Latina.



Juan Pablo II erigió esta Fundación autónoma como un gesto de amor solidario de la Iglesia hacia los más abandonados y necesitados de protección de América Latina, como son las poblaciones indígenas, mestizas y afroamericanas.

A estas comunidades se hace llegar ayuda económica para su promoción integral.

La prioridad de la educación al desarrollo es el elemento más significativo del compromiso de la Iglesia en estos países.

Desde el inicio oficial de su labor, el 13 de febrero de 1992, hasta el año pasado se han podido financiar con esta actividad algo más de 2.000 proyectos por un valor de casi 20 millones de dólares estadounidenses.

La Fundación «Populorum Progressio» tiene su sede en el Consejo Pontificio «Cor Unum», en la Ciudad del Vaticano, cuyo presidente, el arzobispo Cordes, es también presidente de la Fundación y su representante legal.

En su reunión del año pasado, que acogió Lima (Perú), el Consejo de Administración de la Fundación decidió financiar 212 proyectos orientados al desarrollo integral de las citadas poblaciones por un valor de más de dos millones de dólares estadounidenses.

Los proyectos financiados, según se decidió en la reunión de Lima, se refirieron al sector de la formación y educación (60%), de la agricultura (20%) y del desarrollo de microempresas

El Consejo de Administración de la Fundación «Populorum Progressio» está formado por obispos de América Latina.

Cada proyecto que se presenta siempre va acompañado de una carta del obispo local quien garantiza que la necesidad a la que se hace frente es real, que la realización procederá en el tiempo señalado y que cuenta con su aprobación y con los servicios diocesanos. También se utilizan los servicios de las Nunciaturas Apostólicas.

De esta forma, la estructura organizativa de la Iglesia posibilita, sin gastos adicionales, alcanzar los últimos rincones y llegar hasta las selvas más escondidas.