Reunión en el Vaticano sobre la situación de la Iglesia en China continental – Comunicado

De la Sala de Prensa de la Santa Sede

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CIUDAD DEL VATICANO, domingo, 21 enero 2007 (ZENIT.org).- Publicamos el comunicado difundido el sábado por la Sala de Prensa de la Santa Sede acerca de la reunión -celebrada en el Vaticano los días 19 y 20 de este mes- sobre la situación de la Iglesia católica en China continental.



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El Papa Benedicto XVI, en el deseo de profundizar en el conocimiento de la situación de la Iglesia católica en China continental, convocó una reunión al respecto, que tuvo lugar en el Palacio Apostólico Vaticano los días 19 y 20 de enero de 2007.

En los trabajos, presididos por Su Eminencia el Cardenal Tarcisio Bertone, Secretario de Estado, tomaron parte algunos representantes del Episcopado chino (Hong Kong, Macao y Taiwán) y aquellos que, para la Santa Sede, siguen más de cerca la cuestión china. El amplio y articulado debate estuvo animado por franqueza y por fraterna cordialidad.

A la luz de la atribulada historia de la Iglesia en China y de los principales sucesos de los últimos años, se examinaron los problemas eclesiales más graves y urgentes, que esperan adecuadas soluciones en relación con los principios fundamentales de la constitución divina de la Iglesia y de la libertad religiosa. Se ha tomado nota, con profundo reconocimiento, del luminoso testimonio, ofrecido por obispos, sacerdotes y fieles, quienes, sin ceder a componendas, han mantenido la propia fidelidad a la Sede de Pedro, a veces incluso a costa de graves sufrimientos. Con particular alegría se ha constatado, igualmente, que actualmente la casi totalidad de los obispos y sacerdotes está en comunión con el Sumo Pontífice.

Sorprendente, además, ha sido el crecimiento numérico de la comunidad eclesial que, también en China, está llamada a ser testigo de Cristo, a mirar hacia delante con esperanza y a medirse, en el anuncio del Evangelio, con los nuevos desafíos que la sociedad está afrontando.

En las múltiples aportaciones de los participantes ha surgido la voluntad de proseguir el camino de un diálogo respetuoso y constructivo con las Autoridades gubernamentales, para superar las incomprensiones del pasado. Además se ha expresado el deseo de llegar a una normalización de las relaciones en los diversos niveles, a fin de consentir la pacífica y fructífera vida de la fe en la Iglesia y de trabajar juntos por el bien del Pueblo chino y por la paz en el mundo.

El Santo Padre, quien ha sido ampliamente informado de las propuestas maduradas en el curso de la reunión, ha decidido benévolamente dirigir una carta suya a los católicos en China.

[Traducción del original italiano realizada por Zenit]