Revelaciones: Las motivaciones del terrorista de Oslo son anticristianas

Análisis de Massimo Introvigne, representante de la OSCE

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VIENA, domingo 24 de julio de 2011 (ZENIT.org).- Las motivaciones del supuesto autor de los atentados de Oslo, Anders Behring Breivik, no tienen nada que ver con el cristianismo, ni siquiera con ramas del cristianismo fundamentalista, explica el sociólogo de la religión Massimo Introvigne, representante de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) para la lucha contra el racismo y las discriminaciones contra los cristianos.

Behring, según informa Introvigne, ha expuesto sus reivindicaciones e ideología en un libro “2083 – Una declaración de independencia europea”, firmado con el pseudónimo de Andrew Berwick, y difundido en un sitio codificado en Internet el 22 de julio, pocas horas antes de los atentados.

“La autenticidad del texto --explica Introvigne-- parece confirmada por por el hecho de que incluye detalles sobre la vida privada y familiar de Breivik, y sobre la preparación del atentado, cuyo objetivo, entre otras cosas, nunca es mencionado, que sólo el terrorista podía conocer y es coherente con otros escritos de Breivik”.

“Este texto, de 1.500 páginas, es en una tercera parte una antología de escritos contra el islam y la inmigración de otros autores, entre los que se encuentra el blogger noruego Fjordman, verdadero padre espiritual del terrorista, de quien cita un escrito, según el cual, después de la Edad Media, el cristianismo –cuyos únicos aspectos eran de origen pagano-- se ha convertido para Europa en 'una amenaza peor que el marxismo'”.

Otra tercera parte de los escritos del volumen ofrece material autobiográfico de Breivik, detalles sumamente minuciosos sobre las armas, las tácticas militares y explosivos, y un alucinante diario sobre la preparación del atentado.

“La parte más interesante --afirma Introvigne-- es la ideológica, que explica las motivaciones de atentado y las ideas de Breivik”.

El terrorista habría fundado, en 2002, en Londres, junto a otros activistas, la orden templar de los Pobres Compañeros de Cristo del Templo de Salomón, inspirado inspirado en los grados Templarios de la  Masonería – una organización de la que forma parte Breivik y a la que alabó por su “papel esencial”, pero a la que considera incapaz de pasar a la acción militar.

Esta supuesta Orden está abierta a “los cristianos, cristianos-agnósticos y ateos-cristianos”, es decir, a todos aquellos que reconocen la importancia de las raíces culturales cristianas, “pero también a las judías e ilustradas”, así como a las “paganas y nórdicas” por oponerse a los verdaderos enemigos, el islam y la inmigración.

“Lejos de ser un fundamentalista cristiano --aclara Introvigne-- Breivik, bautizado en Iglesia Luterana de Noruega, se define un 'cristiano cultural', cuya apelación a la herencia cristiana tiene una función instrumental anti-islámica”.

La Iglesias, según el terrorista, no están dispuestas a luchar contra el Islam. Por ello, propone un Gran Congreso Cristiano Europeo del cual nazca una nueva Iglesia Europea y anti-islámica. Y amenaza directamente al Papa Benedicto XVI, pues “ha abandonado el cristianismo y a los cristianos en Europa y debe ser considerado un Papa cobarde, incompetente, corrupto e ilegítimo”.

Los “justicieros Templarios” de Breivik deberían promover tres fases de la “guerra civil Europea”, explica el sociólogo.

“En la primera (1999-2030), deberían despertar la conciencia dormida de los europeos a través de 'ataques sobrecogedores de las células clandestinas', desencadenando la acción de grupos que utilizan el terror': grupos pequeños, incluso de una o dos personas.

En la segunda fase (2030-2070), se debe pasar a la insurgencia armada y a los golpes de Estado; en la tercera (2070-2083), a la verdadera guerra en contra de los inmigrantes musulmanes.

Breivik es consciente de que los ataques de la primera fase transformarán a los conspiradores en terroristas odiados por todos, pero ésta es la forma del “martirio templario” que busca. Los objetivos de “los ataques sobrecogedores” son los partidos políticos: el Partido Laborista Noruego, en primer lugar, pero también apunta contra los partidos europeos que boicotearían de diferentes maneras la guerra al Islam. Escribe amenazas contra partidos políticos italianos cómplices de esta acusación y contra Benedicto XVI.

Breivik reitera que no es un nazi (“si hay una figura que odio es Adolf Hiter”) debido a su ideología político-religiosa pro-semita y pro-israelí y sueña con una gran alianza de los pueblos nórdicos y los judíos para luchar contra el enemigo que le obsesiona, el Islam.

“Queda por ver si es verdad o puro delirio --concluye Introvigne-- la afirmación de que los neo-templarios de Breivik no se reducen a él solo, sino que abarcan a otras personas  que, según el texto, se estarían entrenado en África y en otros lugares por los criminales de guerra serbios, a quienes el terrorista considera como héroes. Si fuese verdad, la amenaza contra Italia y el Papa debe ser tomada en serio”.