Riesgos y oportunidades de la revolución biotecnológica

Presidente del IOR: los economistas cristianos “deberían objetar” a ciertas prácticas

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CIUDAD DEL VATICANO, jueves 29 de octubre de 2009 (ZENIT.org).- Con un editorial publicado en L’Osservatore Romano en la edición del 28 de octubre, el presidente del IOR (Istituto per le opere di religione), Ettore Gotti Tedeschi explicó los riesgos y las oportunidades de las biotecnologías en el contexto mundial.

De cara al futuro de la civilización, el conocido economista indicó que existen tres desafíos: resolver cuanto antes la crisis económica; aprovechar la oportunidad pero también el riesgo de las revolución tecnológica, y la competición de los países por apropiarse del liderazgo tecnológico en el sector de las biotecnologías.

Tras reafirmar que los verdaderos orígenes de la crisis económica están en “el derrumbamiento de la natalidad y el desarrollo insostenible”, Gotti Tedeschi explicó que las biotecnologías pueden ser “un elemento realmente revolucionario en las relaciones económicas y morales”.

La biotecnologia de hecho puede ser “el motor para salir de la crisis económica, pero con el riesgo de relativizar la dimensión ética”.

El presidente del IOR distingue entre a las biotecnologías vegetales, animales y médicas, como motor del desarrollo, y las biotecnologías que quieren clonar y manipular el embrión humano, como amenaza a la dimensión ética.

Para Gotti Tedeschi es “evidente la oportunidad de desarrollar actividades productivas, basadas en la biotecnología, con perspectivas de crecimiento enormes en varios sectores económicos ligados a la satisfacción de necesidades básicas: alimento, energía, salud”.

De esta forma, “una revolución biotecnológica que puede desarrollar una Silicon Valley hecha de centros tecnológicos de ciencia para la vida – útiles al hombre, al medio ambiente, y en consecuencia también al producto interior bruto – acelerando así la solución de la crisis económica. Y esto podría ser un bien”.

“Pero la revolución biotecnológica, - observa el economista – además de producir elementos y recursos de otra forma escasos en la naturaleza – por ejemplo el petróleo – ha demostrado ser capaz de modificar la materia y la estructura genética y de poder producir sintéticamente organismos biológicos. Con la ilusión de comprender el secreto de la vida, de poderla programas e incluso construir”.

Y aquí el presidente del IOR mira con evidente preocupación la posibilidad “de selección y modificación de organismos vivientes para uso humano”.

“La capacidad de transferir genes de un organismo a otro – escribe – y de producir cada cosa por síntesis podría anular la percepción de la diferencia entre la intervención a favor de la salud del hombre y la dirigida a la creación de vida artificial. Y esto seguramente no sería un bien”.

En este contexto el presidente del IOR observa que “se está poniendo en marcha la competición por el liderazgo mundial en el nuevo escenario geopolítico generado por la crisis”, y revela que “se trata de una competición que probablemente se desarrollará precisamente en la búsqueda de la afirmación en el sector biotecnológico”.

Si fuese así, “se relativizarían aún más los criterios morales de valoración sobre lo que es justo y útil para el hombre y, en algunos países, podría incluso nacer la tentación de corregir la Biblia para justificar estas decisiones”.

En conclusión, Gotti Tedeschi afirma que “está claro que de esta crisis saldremos también a través de la revolución biotecnológica” y que “el peligro es que no se limite a la satisfacción prudente de las exigencias del hombre, sino que, por sed de poder, se nos empuje hasta confundir las verdades sobre la propia vida humana. Y frente a este riesgo, también el economista tiene derecho a la objeción de conciencia”.