Roma a Pekín: canonización de mártires chinos sólo por motivos religiosos

El régimen comunista había protestado formalmente ante la Santa Sede

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CIUDAD DEL VATICANO, 22 sep (ZENIT.org).- La Sala de Prensa de la Santa Sede salió hoy al paso de las críticas que han presentado las autoridades comunistas chinas contras la canonización de 120 mártires chinos, que tendrá lugar el 1 de octubre.



En un encuentro con la prensa, el portavoz del Vaticano, Joaquín Navarro-Valls, explicó que estos nuevos santos pertenecen a épocas diferentes, desde 1648 hasta 1930. Son un pequeño grupo representativo de los miles de mártires católicos que, en los últimos tres siglos, han dado la vida en fidelidad al Evangelio, difundido en China a partir del siglo V.

Los motivos de la canonización, por tanto, son únicamente religiosos, subrayó el portavoz. «Cualquier otra interpretación de esta fecha es equivocada. No hay ninguna interpretación política o diplomática detrás».

Las relaciones entre la Santa Sede y Pekín, como es sabido, son sumamente complicadas. Por una parte, China afirma que quiere entablar relaciones con el Vaticano y por otra parte exige el control de la Iglesia e incluso el nombramiento de los obispos, pues considera al obispo de Roma como una autoridad extranjera. La mayoría de los más de ocho millones de católicos chinos fieles al Papa viven su religión en la clandestinidad, pues el régimen ha emprendido una oleada de persecuciones que buscan obligarles a pasar a formar parte de la Asociación Patriótica Católica, una especie de Iglesia controlada por el Partido.

Entre los nuevos santos chinos, se encuentran 86 víctimas de la revolución de los Boxers (1900). A pesar de que el cristianismo en China hizo extraordinarios esfuerzos de inculturación, esto no impidió que muchos chinos lo asociaran con occidente y que fuera amado y odiado al igual que los países occidentales. Siguiendo este estereotipo (cristianismo igual occidente), este movimiento que en parte tenía connotaciones xenófobas, combatió contra los misioneros y las Iglesias cristianas. Según cálculos de algunos historiadores, la insurrección de los Boxers acabó con la vida de unos 30.000 católicos.

El régimen comunista ha exaltado la revolución de los Boxers y éste es uno de los motivos por los que ha protestado formalmente ante la Santa Sede contra la canonización de estos mártires.

Las causas de canonización comenzaron hace noventa años. Las primeras cinco se abrieron en 1893, bajo León XIII. Ya en 1984 se comenzó a pensar en una canonización única de 120 mártires chinos. De este modo, China superará a buena parte de los países del mundo en número de canonizaciones, pues contará ahora con 87 santos. El resto de estos mártires eran misioneros provenientes de España, Francia, Italia, Bélgica, Países Bajos. Otro dato interesante es que la gran mayoría son laicos (83), los demás son 6 obispos, 19 sacerdotes diocesanos y religiosos, 1 religioso y 7 religiosas.

El problema de la fecha
La segunda protesta china tiene lugar a causa de la fecha en que se celebrará la ceremonia de canonización: el 1 de octubre. En ese día, por casualidad, China celebra el 51 aniversario de la fundación de la República Popular. Navarro-Valls aclaró, sin embargo, que la fecha no se ha escogido por «ninguna consideración de carácter político o diplomático». El único motivo que ha llevado a escoger el 1 de octubre, añadió, es de carácter espiritual y litúrgico. Octubre es el mes misionero por excelencia y la evangelización de China se desarrolló en buena parte gracias a los misioneros. Por otra parte, ese día es la fiesta de santa Teresa de Lisieux, patrona de las misiones, quien en su «Historia de un alma» dejó constancia de las oraciones que elevó a favor de la difusión del Evangelio en las tierras chinas.

Por último, el portavoz de la Santa Sede, refiriéndose a declaraciones de un portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de la República Popular China del miércoles pasado, quiso tomar constancia ante los periodistas de la voluntad expresada por China de querer entablar relaciones diplomáticas con la Santa Sede.