Roma analiza los cien años del nacimiento del movimiento pentecostal

Encuentro en el Centro Pro Unione

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ROMA, lunes, 4, diciembre 2006 (ZENIT.org).- El Centro Ecuménico Pro Unione Roma ha recordado el primer centenario del Movimiento Pentecostal (1906-2006) analizando sus orígenes y su relación con la Iglesia católica.



Con este motivo organizó el 29 de noviembre un encuentro entre representantes católicos y exponentes del creciente Movimiento Pentecostal/Carismático, movimiento nacido en Azusa Street (Los Angeles) hace 100 años, que cuenta con 600 millones de fieles.

Dentro del catolicismo también existen corrientes influenciadas por el movimiento pentecostal, como el movimiento de renovación carismática.

Uno de los elementos característicos es el bautismo en el Espíritu, que se manifiesta en diversos dones, como la «glosolalia» o el don que reciben algunos miembros de hablar en lenguas.

Según ha explicado a Zenit el padre James Puglisi, director del Pro Unione, «el movimiento pentecostal está creciendo mucho y la Iglesia católica debe preguntarse sin miedo por qué».

Para Puglisi, que también es ministro general de los Franciscanos del Atonement, es importante que la Iglesia católica se interrogue sobre «qué significa creer hoy» y se preguntó si es suficiente «repetir fórmulas» o si por el contrario es necesario «entenderlas y vivirlas».

El encuentro, centrado en el desafío de los llamados «dones del Espíritu» presentó el Movimiento Pentecostal desde el punto de vista ecuménico, antropológico, moral y espiritual.

El padre Raniero Cantalamessa, capuchino, predicador de la Casa Pontificia, recordó que los pentecostales y carismáticos dan importancia al Espíritu Santo «sin olvidar a Dios Padre y Dios Hijo».

Algunos miembros pentecostales como Stanley Burgess, de la Regent University de Virginia, o Ruth Burgess, de la Missouri State University, tendieron la mano a los católicos para seguir profundizando en la experiencia del Espíritu Santo, según las diferentes tradiciones.

Monseñor Juan Usma Gómez, encargado desde 1996 del diálogo católico-pentecostal en el Consejo Pontificio para la Promoción de la Unidad entre los Cristianos, destacó que «el pentecostalismo formula serias preguntas a los católicos» y alertó de los «vacíos pastorales» existentes y de la necesidad de «un correcto anuncio del Evangelio».

Según Usma Gómez «la Iglesia no debe tener miedo al crecimiento pentecostal» y no debe responder «con agresividad, aunque a veces alguno de estos grupos actúen agresivamente».

El dominico Bruce Williams, de la Universidad Santo Tomás de Roma, explicó que en el diálogo ecuménico a veces «somos demasiado buenos», aclarando que no se puede dialogar a partir de la «adulación», pero tampoco desde el «litigio» sino con buena voluntad por ambas partes para escuchar.

El encuentro mostró cómo uno de los puntos de diálogo entre pentecostales y católicos puede ser «redescubrir el aspecto trinitario» y reconocer la validez del «Bautismo en el Espíritu».

Los ponentes han coincidido en la necesidad de intensificar encuentros de este tipo y trabajar en proyectos comunes entre pentecostales y católicos.