Roma estrena una iglesia dedicada a la heroica madre Gianna Beretta Molla

Que ya tiene abiertas las puertas a la canonización

| 532 hits

ROMA, viernes, 30 enero 2004 (ZENIT.org).- El próximo sábado, víspera de la XXVI Jornada por la Vida en Italia, el cardenal Camillo Ruini inaugurará en Roma una iglesia dedicada a la beata Gianna Beretta Molla, la «madre heroica» que aceptó el riesgo de la muerte antes que abortar a la niña que gestaba.



La nueva iglesia, según confirmó el vicariato de Roma, «servirá como centro subsidiario de culto a parte del territorio de la parroquia de San Giorgio en Acilia» y en particular será útil «para la asistencia espiritual y material de parejas jóvenes, madres adolescentes, ancianos y niños».

El proyecto se enmarca en el programa «50 iglesias para Roma en el Tercer Milenio». La iglesia está situada en un barrio en continuo desarrollo. De hecho, 2.000 nuevos fieles disfrutarán el nuevo edificio.

Gianna Beretta Molla (1922-1962), médico italiana, decidió no ser operada del cáncer que le causó la muerte cuando estaba embarazada de su cuarta hija, para no dañar al feto. Era particularmente consciente del riesgo de esta opción, pues su especialidad era la pediatría.

Originaria de la archidiócesis de Milán, Gianna pertenecía a Acción Católica. En el ejercicio de su vocación decía: «Como el sacerdote puede tocar a Jesús, así nosotros los médicos tocamos a Jesús en el cuerpo de nuestros enfermos». El marido de Gianna, el ingeniero Pietro Molla, recordó hace algunos años a su esposa como una persona completamente normal.

El 21 de abril de 1962, Sábado Santo, Gianna Beretta Molla dio a luz a Gianna Emanuela; fue una semana antes de morir. Su acto extremo de valor en la firmeza de la fe que practicaba llevó a su beatificación en 1994, presidida por Juan Pablo II.

El pasado diciembre, en presencia del Papa, la Congregación para las Causas de los Santos, proclamó el reconocimiento de un milagro atribuido a la intercesión de la heroica madre, abriendo así las puertas a su canonización.

«Vivió el matrimonio y la maternidad con alegría, generosidad y absoluta fidelidad a su misión», afirmó el cardenal José Saraiva Martins, prefecto de la Congregación vaticana, en la ceremonia de promulgación del decreto.

El milagro atribuido a su intercesión fue experimentado por Elisabete Arcolino Comparini. A inicios del año 2000, el tercer bebé que había concebido empezó a experimentar serios problemas.

En el tercer mes, la joven madre perdió totalmente el líquido amniótico. El feto, sin esta protección natural, debía haber perdido la vida. Sin explicación científica, en mayo de 2000 nació la preciosa niña brasileña. Sus padres, que en aquellos días habían decidido recurrir a la intercesión de la beata, la llamaron Gianna María.