Roma vive la catequesis juvenil más grande de todos los tiempos

Más de trescientos obispos responden a las preguntas de chicos y chicas

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CIUDAD DEL VATICANO, 16 agosto (ZENIT.org).- Tras la inauguración oficial de las Jornadas Mundiales de la Juventud, en la que junto a Juan Pablo II participaron 700 mil jóvenes, comenzaron en la mañana de hoy una serie de catequesis que hasta el próximo viernes congregan a los peregrinos por grupos diseminados por toda Roma.



Trescientas plazas públicas --en muchos casos auténticamente monumentales--, iglesias, campos de tenis..., etc., se han convertido de este modo en el sugerente escenario de encuentro en el que los muchachos y muchachas pueden plantear en 32 idiomas sus preguntas e inquietudes de fe, gracias a la disponibilidad de más de tres centenares de obispos venidos de los cinco continentes.

El tema de reflexión de esta primera jornada era «El Emanuel, Dios con nosotros». En la Basílica de San Juan de Letrán, por ejemplo, el encargado de dirigir el encuentro con los jóvenes fue el cardenal vicario de Roma, Camillo Ruini, quien recorrió los grandes pasajes del Antiguo Testamento que anuncian la promesa de la venida de Jesús, para detenerse después en los escritos del Nuevo Testamento de Juan y Pablo que ahondan en el cumplimiento de la promesa divina.

El purpurado italiano concluyó: «Muchas veces nos preguntamos: "¿Cuál es mi destino? ¿Cuál es nuestro destino? ¿Qué es lo que nos espera?". El Señor responde a esta pregunta, que es la pregunta más importante de nuestra vida, de la que dependen las demás preguntas, la que en el fondo preocupa a toda mujer, a todo hombre, a todo joven, a todo anciano... Pues bien, la respuesta de Dios es ésta: "Tu destino es la comunión eterna conmigo". De este modo, en la palabra "Emmanuel" --que quiere decir "Dios con nosotros"-- encontramos el sentido, el significado y también la grandeza del don de ser cristianos. Este es la razón por la que debemos vivir nuestro cristianismo y testimoniar nuestra fe. Este es el sentido del gran año santo de 2000, este es el sentido de la Jornada Mundial de la Juventud».