Rusia celebra el Primer Congreso Mariológico de su historia en Siberia

Comenzó con el acto de consagración al Corazón Inmaculado

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MOSCU, 15 sep (ZENIT.org).- A más del 4 mil kilómetros al sudeste de Moscú,


en esas tierras que se hicieron tristemente famosas con el nombre de
«Archipiélago Gulag», Rusia celebró el fin de semana pasado el primer
Congreso Mariológico de su historia.

En unos momentos en los que las relaciones con la Iglesia ortodoxa rusa
no son siempre fáciles, el encuentro tuvo una clara connotación ecuménica.
El título de las diferentes sesiones fue «La Theotokos en las diferentes
tradiciones cristianas». «Theotokos», quiere decir en griego «Madre de
Dios», fue el dogma proclamado por el Concilio de Éfeso (año 431) y que
comparten católicos y ortodoxos.

Significativamente, la Misa conclusiva fue presidida por el cardenal de Bielorrusia,
Kazimierz Swiatek de Minsk-Mohilev, quien durante años estuvo condenado
a trabajos forzados en estas frías tierras; ahora regresó, como cardenal,
para confirmar a estos católicos en la fe por la que estuvo a punto de
perder la vida.

El Congreso había comenzado con la consagración de la catedral de Irkutsk,
consagrada precisamente al Corazón Inmaculado de María. Al comenzar las
sesiones del congreso, ante unos 1.500 presentes, el arzobispo católico de
Moscú, Tadeusz Kondrusiewicz había leído la consagración de Rusia al
Corazón Inmaculado de María. A continuación intervinieron representantes
del gobierno local y de otras Iglesias cristianas.