Rusia: Encuentro entre el cardenal Etchegaray y el patriarca Alexis II

La hija de Kruschov asiste a un congreso sobre Juan XXIII

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CIUDAD DEL VATICANO, 13 dic 2000 (ZENIT.org).- El cardenal Roger Etchegaray ha vuelto de un viaje a Moscú donde se ha encontrado con el patriarca Alejo II. Un encuentro «muy cordial» entre los dos personajes que se conocen desde hace casi treinta años.



«Hemos trabajado mucho juntos a nivel europeo --declaró el presidente del Comité vaticano para el Jubileo ayer, durante una rueda de prensa con motivo del Jubileo del mundo del espectáculo--. El patriarca había sido en el pasado mi huésped en Marsella, cuando era arzobispo de esa ciudad, y me ha recibido de manera privada, personal, cada vez que yo he ido a Moscú».

«Teniendo en cuenta la antigüedad y la fidelidad de nuestras relaciones muy cordiales, se puede decir que nuestra conversación ha podido abordar numerosas cuestiones», añadió el cardenal, reconocido por los vaticanistas como el hombre de las «misiones delicadas». No es casualidad el que haya ido a Indonesia, a Irak, la ex Yugoslavia, a Vietnam y este año a China).

El cardenal ha sido invitado a Moscú en el marco de un encuentro poco común sobre el beato Juan XXIII. «Estuve en Moscú --explicó el cardenal Etchegaray-- para asistir a un encuentro organizado por la Academia Rusa de Ciencias sobre el Papa Juan XXIII. Yo no sé si nosotros hacemos cosas tan originales como este encuentro de historiadores, sociólogos y especialistas de Historia de la Iglesia, ortodoxos y católicos, para hablar del Papa Juan XXIII, ¡en Moscú!».

El cardenal Etchegaray subrayó en especial el testimonio de la hija del líder soviético Nikita Sergueievich Kruschov, de avanzada edad, pero que ha participado en una jornada del encuentro. Fue recibida en el Vaticano por el Papa Juan XXIII porque acompañaba a su marido, entonces director del diario «Izvestia».

«Estaba feliz --reveló el cardenal Etchagary-- de poder evocar su encuentro con el Papa Roncalli y el recuerdo religioso que le dejó el Santo Padre».

Se recordó que Kruschov había enviado un telegrama a Juan XXIII por su 80 aniversario en 1961, y luego en Navidad, en 1962. Fue en 1963 cuando su yerno, el periodista Alexei Adjubei, se trasladó al Vaticano para hacer una visita inesperada. El Papa de la «Pacen in Terris» no rehusaba establecer contactos, acogiendo con prudencia los avances soviéticos.

«Sigamos trabajando por la reconciliación de todos, con discreción y confianza», dijo el Papa que pensaba también en un acercamiento con la Iglesia ortodoxa rusa, como mencionó en su entrevista con Adjubei. Aludió también a la cuestión del reconocimiento de la Iglesia católica ucraniana.

Tras esta entrevista, tuvieron lugar visitas espectaculares, después de la muerte del Papa Roncalli (3 junio 1963), empezando por la de monseñor Agostino Casaroli (luego llegaría ser cardenal y secretario de Estado) a Budapest y Praga (1064) y la del presidente del Soviet Supremo, Nicolai Podgorny al Vaticano (1967).