Sábana Santa, el misterio que no deja de apasionar

Congreso Internacional en el Ateneo pontificio «Regina Apostolorum»

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ROMA, lunes, 3 marzo 2008 (ZENIT.org).- El lienzo de la Sábana Santa es uno de los misterios más estudiados del mundo. ¿Quién es el hombre impreso en el sudario? ¿Cómo es posible que este lienzo suscite todavía hoy la atención y la devoción de millones de personas?

Ha tenido lugar hoy 29 de febrero un Congreso Internacional en el que se recogen las hipótesis y los estudios científicos sobre el Sudario, organizado en el ámbito de las actividades del Master en Ciencia y Fe del Ateneo Pontificio «Regina Apostolorum» (APRA).

En el encuentro han participado el profesor Nello Balossino, vicedirector del Centro Internacional de Sindonología; Petrus Soons, autor de la imagen holográmica de la Síndone; Avinoam Danin, catedrático de Botánica de la Universidad Hebrea de Jerusalén; el padre Gianfranco Berbenni, de la Universidad Pontificia Lateranense; y Luigi E.Mattei, autor de la reconstrucción tridimensional del Hombre de la Síndone.

Para profundizar el conocimiento de un misterio que no deja nunca de apasionar, Zenit ha entrevistado al profesor Nello Balossino, vicedirector del Centro Internacional de Sindonología.

--Después de tantos años de estudio, en su opinión ¿quién es el hombre de la Síndone?

--Balossino: Las investigaciones interdisciplinares sobre la Síndone son ultracentenarias. Algunas de ellas han dado resultados inequívocos y muy significativos, otras en cambio han puesto las bases sólo para ulteriores profundizaciones. Todas coinciden de todos modos en decir que de modo verosímil el sudario no es algo fabricado sino que puede ser el lienzo que envolvió el cuerpo de un hombre sometido al martirio de la crucifixión con las características descritas en los Evangelios.

Por tanto, puede tratarse de Cristo. También las investigaciones informáticas llevadas a cabo por nosotros contribuyen a dar valor a esta hipótesis, en cuanto sólo con la elaboración electrónica de los datos aparecen alguna informaciones latentes; son ejemplo de ello algunos detalles sobre las heridas del rostro que se ponen de manifiesto gracias a la informática y no son visibles por observación directa del lienzo.

--¿Cuánto cuenta en el descubrimiento de la verdad el análisis al carbono realizado en el lienzo de la Síndone?

--Balossino: El descubrimiento de la verdad, si por verdad se entiende la prueba irrebatible de que el lienzo es el que envolvió el cuerpo de Cristo, es probable que no suceda nunca. De todos modos la datación con carbono, examen controvertido también para restos diversos de la Sábana Santa, no estorba a las investigaciones interdisciplinares llevadas a cabo a lo largo de los años porque se trata de una prueba que podría volver a ponerse en cuestión.

La datación con carbono no quita nada a cuanto está contenido en la imagen, es decir los sufrimientos padecidos por un hombre. Por lo que se refiere a la validez de la radiodatación aplicada a la Sábana Santa, que como se sabe fue sometida a diversos tipos de contaminación en el curso de los siglos, entre ellos el más conocido es el del incendio de Chambéry, hay que ser muy cautos en extraer conclusiones apresuradas sobre los resultados obtenidos; y esto también porque el protocolo aplicado en 1988 estaba fuera de los acostumbrados esquemas, como el de extracción de muestras a ciegas que no fue aplicado. Se da en estos días un probable reexamen de la metodología por parte de quienes la usaron en la Sábana Santa.

--¿En su opinión es posible fijar exactamente la datación de la Sábana Santa? ¿Cuáles son los instrumentos y las técnicas que podrían proporcionarnos un cuadro razonable sobre el que reflexionar?

--Balossino: Considero que la elección de la metodología que permita datar exactamente el tejido debe ser decidida por un grupo de expertos interdisciplinares. Esto con el fin de evitar recaer en el error de la radiodatación. Una técnica que lograr obtener la datación de los tejidos es por ejemplo la de despolimerización de la celulosa, cuya mayor cualidad es la de no ser influenciada por contaminaciones de cualquier tipo.

--¿Es verdad que sobre la Síndone han quedado trazas de sangre del Crucificado?

--Balossino: Sobre la Sábana Santa hay numerosas trazas de sangre que brotó del hombre crucificado, tanto cuando todavía estaba vivo como después de la muerte, como la evidente de la herida del costado derecho.

--¿Esxite una explicación científica capaz de reproducir la impronta de un hombre envuelto en el lienzo exactamente como sucedió con la Sábana Santa?

--Balossino: Hay numerosas teorías propuestas sobre la génesis de la impronta sindónica; las más acreditadas porque han producido imágenes similares a la de la Sábana Santa son las siguientes:

- teoría del contacto: el cuerpo del hombre de la Sábana Santa dio origen a las improntas por contacto directo con el lienzo por un periodo inferior a las 40 horas; no hay en efecto trazas de putrefacción.

- teoría vaporífera: los vapores emanados del cadáver reaccionaron con la solución de áloe y mirra presente posiblemente sobre el lienzo en cuanto sustancias usadas para frenar los fenómenos de putrefacción.

- teoría de la energía radiante: energía de varios tipos, como por ejemplo la electromagnética o la de la luz, o todavía la de la transformación de la materia en energía (reproducible solo con la explosión nuclear) actuó sobre la solución de áloe y mirra.

Hay que decir que las experimentaciones se han dirigido sólo al rostro y han encontrado muchas dificultades aplicativas; imagino los problemas que ciertamente surgirían considerando el cuerpo en la parte frontal y dorsal.

--¿Por qué, en su opinión, hay tantas personas que temen descubrir en el lienzo misterioso las improntas de Jesús?

--Balossino: Quizá porque temen tener que admitir que hace unos dos mil años hubo un hombre dispuesto a sacrificarse por la humanidad y hoy existen muchas personas que, aunque no en los límites extremos de Cristo, se prodigan por el prójimo y no piensan sólo en sus egoísmos.

Por Antonio Gaspari, traducido del italiano por Nieves San Martín