San Juan Bautista murió por no callar la verdad

Afirmó el papa en la Audiencia General

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CIUDAD DEL VATICANO, miércoles 29 agosto 2012 (ZENIT.org).- A las 10,30 de hoy, en la plaza de la Libertad, frente al Palacio Apostólico de Castel Gandolfo, Benedicto XVI se ha encontrado con fieles y peregrinos llegados para la Audiencia General del miércoles.

En su discurso en lengua italiana, el papa ha presentado la figura de san Juan Bautista, profeta y mártir, del que se celebra hoy la memoria litúrgica del martirio.

El santo padre ha glosado la figura de san Juan Bautista, dado que el último miércoles de agosto, se celebra la memoria litúrgica de su martirio.

El Bautista --dijo Benedicto XVI- no se limita a predicar la penitencia, la conversión, sino que, reconociendo a Jesús como el "Cordero de Dios" que vino a quitar el pecado del mundo (Jn. 1, 29), tiene la profunda humildad de mostrar a Jesús como el verdadero Mensajero de Dios, haciéndose a un lado para que Cristo pueda crecer, ser escuchado y seguido".

Recordó que el Bautista testifica con la sangre su fidelidad a Dios, sin ceder o darle la espalda, cumpliendo hasta el final su misión. Citó una homilía de san Beda, monje del siglo IX, en la que define al Precursor como aquél a quien "a pesar de que no recibió la orden de renegar de Jesucristo, le fue ordenado solo callar la verdad".

"Y no calló la verdad --afirmó el papa- y por eso murió por Cristo, quien es la Verdad. Justamente, por el amor a la verdad, no reduce su compromiso y no tiene temor a dirigir palabras fuertes a aquellos que habían perdido el camino de Dios".

Destacó el pontífice la fuerza de la pasión y la resistencia a los poderosos del Bautista. Y cómo toda su vida estuvo marcada por la oración.

La celebración litúrgica del martirio de san Juan Bautista "nos recuerda también a nosotros, cristianos de este tiempo, que no se puede descender a componendas con el amor a Cristo, a su Palabra, a la Verdad. La Verdad es Verdad, no hay componendas. La vida cristiana requiere, por así decirlo, el 'martirio' de la fidelidad diaria al Evangelio, el valor para dejar que Cristo crezca en nosotros y sea Cristo quien dirija nuestro pensamiento y nuestras acciones. Pero esto puede suceder en nuestras vidas solo si es sólida la relación con Dios".

Se puede puede leer el discurso íntegro del papa en: http://www.zenit.org/article-43007?l=spanish.

Después de su discurso en lengua italiana, Benedicto XVI se dirigió a los distintos grupos lingüísticos presentes en la Audiencia.

A los peregrinos hispanohablantes, les dijo: "Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española, en particular a los provenientes de España, Venezuela, Colombia, Argentina, México y otros países Latinoamericanos. La Iglesia celebra hoy la memoria del Martirio de San Juan Bautista, el precursor de Jesús, que testimonia con su sangre su fidelidad a los mandamientos de Dios. Su vida nos enseña que cuando la existencia se fundamenta sobre la oración, sobre una constante y sólida relación con Dios, se adquiere la valentía de permitir que Cristo oriente nuestros pensamientos y nuestras acciones".