San Juan de Ávila vuelve a casa

Con las reliquias del santo se rememora su legado

Madrid, (Zenit.org) Iván de Vargas | 845 hits

Después de recorrer las distintas localidades de la geografía española, el relicario itinerante de san Juan de Ávila, que contiene su corazón y una clavícula, ha vuelto a la diócesis de Córdoba, España. Permanecerá del 8 al 20 de abril recorriendo el arciprestazgo de Priego de esta diócesis.

El mismo día 8, se ha organizado un encuentro con todos los fieles de la zona, para recibir a las reliquias del nuevo doctor de la Iglesia. El acto ha tenido lugar en la parroquia de Fuente Tójar.

Los que han tenido la oportunidad de venerar los restos y solicitar la intercesión del Maestro Ávila reconocen que son muchas las gracias recibidas, los momentos privilegiados de encuentro con el Señor, los ofrecimientos y las peticiones por la santidad de los sacerdotes, los discernimientos vocacionales…

Además, la estancia de las reliquias en Priego será una ocasión privilegiada para conocer más a fondo la figura de este maestro de santos, insigne pastor de almas y patrón de los sacerdotes españoles.

San Juan de Ávila nació el 6 de enero de 1499 (o 1500) en Almodóvar del Campo (Ciudad Real), de una familia profundamente cristiana.

Probablemente en 1513 comenzó a estudiar leyes en Salamanca, de donde volvería después de cuatro años para llevar una vida retirada en Almodóvar. Esta nueva etapa en Almodóvar durará hasta 1520, pues aconsejado por un religioso franciscano, marchará a estudiar artes y teología a Alcalá de Henares (1520-1526).

Durante sus estudios en Alcalá, murieron sus padres. Juan fue ordenado sacerdote en 1526, y quiso venerar la memoria de sus padres celebrando su Primera Misa en Almodóvar del Campo. La ceremonia estuvo adornada por la presencia de doce pobres que comieron luego a su mesa. Después vendió todos los bienes que le habían dejado sus padres, los repartió a los pobres, y se dedicó enteramente a la evangelización, empezando por su mismo pueblo.

Con el firme propósito de ser evangelizador del Nuevo Mundo, se trasladó a Sevilla, donde se entregó de lleno al ministerio, en compañía de su compañero de estudios en Alcalá el venerable Fernando de Contreras.
Esta amistad y convivencia con Fernando de Contreras, fueron posiblemente las que motivaron el cambio de las ansias misioneras de Juan de Ávila.

Durante algún tiempo continuó el ministerio juntamente con Fernando de Contreras. Pronto se dirigió a predicar y ejercer el ministerio en Écija (Sevilla). Pero su presencia en Écija pronto le va a acarrear las enemistades y la persecución. De hecho, las envidias de algunos eclesiásticos, llevaron precisamente a los clérigos a denunciar a san Juan de Ávila ante la Inquisición sevillana en 1531.

Desde 1531 hasta 1533 Juan de Ávila estuvo procesado por la Inquisición. Las acusaciones eran muy graves en aquellos tiempos: llamaba mártires a los quemados por herejes, cerraba el cielo a los ricos, no explicaba correctamente el misterio de la Eucaristía, la Virgen había tenido pecado venial, tergiversaba el sentido de la Escritura, era mejor dar limosna que fundar capellanías, la oración mental era mejor que la oración vocal… Todo menos la verdadera acusación: aquel clérigo no les dejaba vivir tranquilos en su cristianismo o en su vida ‘clerical’. Y Juan fue a la cárcel donde pasó un año entero.

En 1535 marcha Juan de Ávila a Córdoba, llamado por el obispo fray Álvarez de Toledo. Allí conoce a fray Luis de Granada, con quien entabla relaciones espirituales profundas. Organiza predicaciones por los pueblos (sobre todo por la Sierra de Córdoba), consigue grandes conversiones de personas muy elevadas, entabla buenas relaciones con el nuevo obispo de Córdoba Cristobal de Rojas, quien dirigirá las Advertencias al Concilio de Toledo.

La labor realizada en Córdoba fue muy intensa. Prestó mucha atención al clero, creando centros de estudios, como por ejemplo el Colegio de San Pelagio (en la actualidad el Seminario Diocesano).
 Córdoba es la diócesis de san Juan de Ávila, tal vez ya desde 1535, pero con toda seguridad desde 1550.

Desde 1511 Juan de Ávila se sintió enfermo. Gastado en un ministerio duro, sintió fuertes molestias que le obligaron a residir definitivamente en Montilla desde 1554 hasta su muerte, el 10 de mayo de 1569.
 En 1588, fray Luis de Granada, recogiendo algunos escritos enviados por los discípulos y recordando su propia convivencia con san Juan de Ávila, escribió la primera biografía. En 1623, la Congregación de san Pedro Apóstol, de sacerdotes naturales de Madrid, inicia la causa de beatificación. En 1635, Luis Muñoz escribe la segunda biografía de Juan de Ávila, basándose en la de fray Luis, en los documentos del proceso de beatificación y en algunos documentos que se han perdido. El día 4 de abril de 1894, León XIII beatifica al Maestro Ávila. Pío XII, el 2 de julio de 1946 lo declara Patrono del clero secular español. Pero el maestro de santos tendrá que esperar hasta el año 1970 para ser canonizado por el papa Pablo VI.

En 2012, tras ser declarado Doctor de la Iglesia Universal por el Papa Benedicto XVI, la iglesia de la Compañía de Montilla (actual Basílica Pontificia Menor), donde descansan sus restos, y la pequeña casa donde vivió sus últimos años san Juan de Ávila, son centros de continuo peregrinar de obispos, sacerdotes y fieles de toda España.

Para saber más: http://juandeavila.net/.