San Marino: Exposición sobre el rostro con obras de los Museos Vaticanos

En continuidad con la visita del Papa al país

| 1588 hits

SAN MARINO, jueves 25 de agosto de 2011 (ZENIT.org).- Obras procedentes de los Museos Vaticanos con las que artistas a lo largo de la historia han intentado plasmar el alma y el misterio a través del rostro humano se exponen en los Museos de Estado de la República de San Marino.

La muestra, titulada El hombre, el rostro, el misterio, permanece abierta del 20 de agosto al 6 de noviembre, informa la edición del 18 de agosto de L’Osservatore Romano.

Antonio Paolucci preside la exposición, organizada en continuidad con la visita que Benedicto XVI realizó a San Marino el pasado mes de junio.

Entre las obras de la muestra, se encuentran algunas muy antiguas como la famosa Cabeza de Atena (un raro original griego del siglo V antes de la era cristiana) y el Busto de Antinoo(obra maestra de la escultura del siglo II).

También se exponen dos cabezas de mujer y de hombre en terracota del siglo III, unos retratos de Flavio Giuliano y de Simplicia Rustica (originales ejemplos de retratos en mosaico del siglo IV) y otros de Pedro y de Pablo del siglo V en frascos de plata.

La exposición incluye, entre otras,pinturas de Guercino y Guido Reni (cuyo San Mateo ha sido escogido como logo de la muestra), el Retrato de hombre de Bernini y obras de Francesco Messina y Fausto Pirandello.

El itinerario artístico está acompañado por una reflexión. A lo largo de la larga historia en la que el hombre ha indagado sobre la identidad partiendo del rostro, se ha producido un acontecimiento sin par: la encarnación.

La búsqueda, en el retrato, de la imitación de los modelos llegó a un momento crucial de la historia en el que el modelo por excelencia se hizo accesible: Cristo reveló, con su rostro, el rostro del Padre, Dios.

“Desde que Jesús reveló el rostro del Padre, de hecho, el drama del hombre ha sido escoger si aceptar o rechazar ese reconocimiento”, explica el periódico vaticano.

Y añade: “Porque si el individuo, por ser padre, debe aceptarse en primer lugar como hijo, el intento de “imitar” el modelo se convierte en encuentro con el misterio”.