San Pablo, el “emigrante por vocación” que no hacía distinción de personas, según el Papa

Benedicto XVI propone al Apóstol como referencia en la era de la globalización

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CIUDAD DEL VATICANO, miércoles 8 de octubre de 2008 (ZENIT.org).- El Papa propone a San Pablo, “emigrante por vocación”, como punto de referencia para los cristianos a la hora de acoger a los hombres “de toda raza y condición”, en la sociedad globalizada actual, en el mensaje para la Jornada Mundial del Emigrante y el Refugiado, que se celebrará el próximo 18 de enero de 2009.

El Mensaje se dio a conocer hoy en rueda de prensa en el Vaticano, por parte del cardenal Renato Martino y de monseñor Agostino Marchetto, presidente y secretario respectivamente del Consejo Pontificio para la Pastoral de Migrantes e Itinerantes.

El título del mensaje del Papa para la próxima es “San Pablo migrante, 'Apóstol de los pueblos'”, y en él, Benedicto XVI explica que tras su conversión, el santo “proclamaba primero el Evangelio en las sinagogas, dirigiéndose ante todo a sus compatriotas en la diáspora. Si estos lo rechazaban, se volvía a los paganos, convirtiéndose en auténtico 'misionero de los emigrantes', emigrante él mismo y embajador itinerante de Jesucristo”.

“Guiado por el Espíritu Santo, se prodigó sin reservas para que se anunciara a todos, sin distinción de nacionalidad ni de cultura, el Evangelio”, añade. “Su vida y su predicación estuvieron totalmente orientadas a hacer que Jesús fuera conocido y amado por todos, porque en él todos los pueblos están llamados a convertirse en un solo pueblo”.

El secreto de Pablo, explica el pontífice, era su “celo apostólico”, por el que “ninguna dificultad le impidió proseguir su valiente acción evangelizadora en ciudades cosmopolitas como Roma y Corinto, que en aquel tiempo estaban pobladas por un mosaico de etnias y culturas”.

En este sentido, “san Pablo, 'emigrante por vocación', constituyen un punto de referencia significativo también para quienes se encuentran implicados en el movimiento migratorio contemporáneo”.

Según el Papa, “también en la actualidad, en la era de la globalización, esta es la misión de la Iglesia y de todos los bautizados, una misión que con atenta solicitud pastoral se dirige también al variado universo de los emigrantes”.

Es necesario por tanto que los cristianos tengan hoy “la misma actitud” y el mismo “fervor apostólico” que san Pablo, para “proponer el mensaje de la salvación teniendo en cuenta las diversas situaciones sociales y culturales, y las dificultades particulares de cada uno como consecuencia de su condición de emigrante e itinerante”.

“Que su ejemplo nos sirva de estímulo también a nosotros para que seamos solidarios con estos hermanos y hermanas nuestros, y promovamos, en todas las partes del mundo y con todos los medios posibles, la convivencia pacífica entre las diversas etnias, culturas y religiones”, concluye el Papa.

[Por Inma Álvarez]