San Pedro Calungsod, el joven mártir que los filipinos llevarán a Rí­o

Misionero y catequista que fue asesinado a los dieciocho años

Lima, (Zenit.org) Redacción | 821 hits

Con ocasión de la Jornada Mundial de la Juventud, que se celebrará este año en Río de Janeiro, cerca de cuarenta peregrinos partirán desde las Filipinas para contarle al mundo la historia de san Pedro Calungsod, el misionero mártir oriundo de dicho país, quien fuera martirizado a los dieciocho años en la isla de Guam, allá por el año 1672.

Beatificado por Juan Pablo II en el 2000 y canonizado por Benedicto XVI en 2012, se erige ya como un modelo para los jóvenes catequistas de hoy.

Según lo recogido por la agencia AsiaNews, esta iniciativa a modo de peregrinación, viene siendo promovida por la Comisión para la Juventud de Cebú en Filipinas, y ha contado siempre con el apoyo de la arquidiócesis local.

Fue Marlito Cabigas, responsable de la comisiòn de jóvenes y director de la página de Facebook "Barkada in Pedro", presente en Internet para difundir la noticia de su canonización, explicó que "el objetivo es informar a los jóvenes y compartir con ellos, la acción y la enseñanza del joven santo". El entusiasmo sigue creciendo, al punto que algunas parroquias locales vienen organizando encuentros semanales para que los peregrinos reciban lecciones de portugués, y tengan la posibilidad de reflexionar juntos sobre la vida de Pedro Calungsod.

El joven santo y mártir nació de una familia filipina de Cebú, en 1654. Desde la infancia asistió habitualmente a la misión católica local, en la que se empieza a asumir el rol de joven catequista. Confiado inmediatamente al jesuita español Diego Luiz de San Vitores, decide seguirlo en una misión en la isla de Guam, en donde los dos obtienen numerosas conversiones.

Según la tradición, el éxito de los dos misioneros en la isla despertó el odio y la hostilidad de los chamanes locales. Y fue así que a raíz de una epidemia que afectó a la población infantil de las tribus, Pedro Calungsod y el padre San Vitores, acusados de haber bautizado niños con agua envenenada, fueron asesinados y arrojados al mar en 1672.