Santa Gema Galgani, la «mística de la Pasión», no fue una «histérica»

Se constata en un acto académico en Roma por el centenario de su muerte

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ROMA, 26 noviembre 2003 (ZENIT.org).- Santa Gema Galgani (1878-1903) «no era una histérica», sino una mujer que experimentó «una teología vivida de la Redención».



Así lo expresaron distintos especialistas en esta santa de Lucca (Italia) durante un acto académico que tuvo lugar el martes pasado en la Pontificia Facultad Teológica «Teresianum» de Roma.

La jornada sirvió para desenmascarar algunas acusaciones de histerismo contra la joven santa que se han vertido en la prensa italiana en los últimos meses.

La ponencia más esperada, «Santa Gema, ¿era histérica?», de Giandomenico Mucci, jesuita y director de «Civiltà Católica», fue leída por un sustituto, ya que Mucci no pudo asistir a la jornada.

En su mensaje, extraído de un artículo aparecido en esta revista sobre «Santidad e histeria. El caso de Gema Galgani», Mucci desmiente que fuera una «histérica», tal y como la definió uno de sus médicos, y comenta en cambio que esta santa era «muy sensible, proclive a la compasión y al afecto y con un deseo de amar a Jesucristo hasta la imitación más perfecta».

Según el padre Mucci, la calificación de histerismo estuvo motivada por un excesivo racionalismo del médico que visitó en una ocasión a la santa, afectada de estigmas, visiones y éxtasis. Para Mucci, «la exclusión apriorística de lo sobrenatural comporta dogmatismo».

Santa Gema Galgani es conocida como la «mística de la Pasión». Nacida en 1878 en Borgonovo di Camigliano (Lucca), sintió de muy joven locuciones interiores. Sufrió varias enfermedades, incomprensiones familiares y nunca pudo ingresar en un convento, como habría sido su ilusión.

Su configuración a la Pasión de Cristo le llevó a sufrir estigmas, apariciones y éxtasis frecuentes.

Conocida como «la pobre Gema», esta muchacha murió el 11 de abril del 1903. El 2 de mayo de 1940 el Papa Pío XII la canonizó.

En una sala del «Teresianum» abarrotada por miembros de la familia pasionista, a la cual la santa estuvo siempre muy ligada debido a su interés por la pasión de Jesucristo, el pasionista Tito Zecca, uno de sus mejores conocedores, ilustró cómo esta santa tiene una mística basada en Pablo de la Cruz, el fundador de los pasionistas.

«Gema amaba la pobreza y sufrió mucho por no poder hacerse monja», explicó Zecca, quien recordó que en el momento de la muerte de esta virgen laica «la vistieron de pasionista, pues si no llegó nunca a serlo, en su corazón formó parte de esta espiritualidad».

François M. Lethel, carmelita y miembro de la Academia Pontificia de Teología, resaltó que «Gema vivió una experiencia de comunión con Jesucristo crucificado» y la definió como «la mística de la cruz» y como la encarnación de «una teología vivida de la Redención».

«Gema es un ejemplo de la teología de rodillas, pues lleva a la vida lo que muchos autores occidentales pensaron y escribieron sobre la teología de la Redención», dijo Lethel.

«Gema amó a Jesucristo como hija y esposa, y al prójimo como madre y hermana», añadió este carmelita, quien también definió a Gema como «mujer eucarística, ya que como María y con María vivió la comunión eucarística cotidianamente».

«La sonrisa de Gema Galgani» fue el tema escogido por el profesor carmelita Bruno Moriconi, que propuso «recuperar la sonrisa de Gema y presentarla en su cotidianidad y no como un ser de otro mundo».

La ciudad de la santa, Lucca, prepara un congreso del 19 al 21 del próximo febrero que retomará estas cuestiones y que contará, entre otros, con la participación del teólogo Piero Coda y de la religiosa Marcella Farina.