Santa Sede ante la ONU: Proteger a los niños exige proteger a la familia

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NUEVA YORK, 27 octubre 2003 (ZENIT.org).- La Santa Sede ha recordado ante las Naciones Unidas que la mejor manera de mejorar la dramática condición de la infancia, especialmente en algunas partes del mundo, es apoyar a la familia.



Así lo explicó el arzobispo Celestino Migliore, observador permanente de la Santa Sede, al intervenir ante el comité de la asamblea general de la ONU que afrontó la cuestión de la «Promoción y protección del derecho de los niños».

«Mejorar la salud y la alimentación de los niños es una prioridad», reconoció ante todo el nuncio apostólico, quien hizo una descripción del difícil panorama de la situación actual de los niños, víctimas de abusos sexuales, de la violencia y las guerras, del flagelo de la droga, del sida por haberlo contraído en el nacimiento o por haber quedado huérfanos a causa del virus.

«Al promover el bienestar de los niños, la familia, en cuanto unidad fundamental de la sociedad y del ambiente natural para el crecimiento y desarrollo de los niños, debería recibir toda la protección y asistencia necesarias», consideró el arzobispo en su intervención del 20 de octubre.

«En la familia es donde mejor se respetan los derechos de los niños, de acuerdo con los principios de la solidaridad y de la subsidiariedad», afirmó en el discurso, hecho público este lunes por la Sala de Prensa de la Santa Sede.

«La protección de los niños, si bien es un desafío de la sociedad en su conjunto, es ante todo y de manera más directa un desafío de las familias», siguió constatando el arzobispo en su intervención

«La Santa Sede siempre ha afirmado que los padres tienen el deber y el derecho de ser los primeros y principales educadores de sus hijos», recordó.

«En el contexto de la próxima celebración del décimo aniversario del Año Internacional de la Familia [en 2004], se deberían intensificar los esfuerzos para reconocer el papel social de la familia, basada en el matrimonio, que es irremplazable para el bien común».

«Proteger a la familia significa proteger a los niños», concluyó.