Santa Sede: distribuir los recursos al servicio de la vida y el desarrollo

El arzobispo Chullikatt interviene en las Naciones Unidas

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NUEVA YORK, jueves 7 de octubre de 2010 (ZENIT.org).- Reconociendo los desafíos financieros que la comunidad global debe afrontar, el observador permanente de la Santa Sede ante la ONU, el arzobispo Francis Chullikatt, expresó la esperanza en que las Naciones Unidas respeten su responsabilidad de combatir la extrema pobreza.

El prelado intervino este martes en Nueva York, dirigiéndose a la Asamblea General de las Naciones Unidas.

Destacó que el aumento del 15% de los gastos militares globales del año 2007 al 2009 a pesar de la crisis económica es todavía más inquietante a la luz del hecho de que más de 1,4 millones de personas en el mundo viven con menos de 1,25 dólares al día.



“El desafío es real, pero no es una barrera infranqueable si las naciones trasfieren los recursos de los programas dirigidos a la destrucción a los que promueven la vida y el desarrollo”, declaró.

Monseñor Chullikatt destacó que la promoción de un auténtico desarrollo humano y económico requiere un compromiso con los derechos humanos fundamentales y auténticos, entre ellos el derecho a la vida del concebido y el derecho de las familias a criar a sus hijos. 

También advirtió que “conceptos de salud reproductiva y derechos sexuales que incluyen el acceso al aborto o a otras formas de servicios o investigaciones que destruyen la vida, promueven la lógica equivocada de una cultura de la muerte” en lugar de respetar y acoger la vida.

Teniendo en cuenta la naturaleza social y espiritual de la persona humana, el observador permanente declaró que el derecho de un individuo a participar públicamente en celebraciones religiosas debe ser respetado.

Constató que conceptos como la difamación de las religiones deben ser “revisados para garantizar que la intolerancia religiosa y la incitación a la violencia sean justamente condenadas sin obstaculizar el derecho a la auténtica libertad religiosa que es un beneficio para todos”.

Finalmente, el arzobispo Chullikatt pidió la solidaridad universal con los más necesitados y lanzó un llamamiento a ampliar los recursos financieros y a un mayor respeto a la fe.