Santa Sede: La discriminación de judíos, musulmanes y cristianos, «heridas abiertas»

Intervención del obispo Farrell ante la OSCE

| 1971 hits

BUCAREST, miércoles, 20 junio 2007 (ZENIT.org).- Las discriminaciones contra las religiones son «heridas abiertas» en la sociedad de hoy constató monseñor Brian Farrell, L.C., al intervenir en Bucarest en la sesión de apertura de la Conferencia de los 56 Estados de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE).



«En un mundo que está cada vez más entrelazado, el encuentro de religiones y culturas se ha convertido en un argumento de primera importancia», afirmó el secretario del Consejo Pontificio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos.

«Por este motivo, la cuestión de las relaciones entre culturas, así como de la paz y del respeto de las religiones, se ha convertido hoy en una consideración política y de seguridad de la máxima importancia», añadió el representante de la Santa Sede.

«En última instancia, es una cuestión que afecta a la manera en que nos relacionamos pacíficamente y a la contribución que ofrecemos a la educación y al avance del género humano», dijo en su intervención, que tuvo lugar el 7 de junio.

«El antisemitismo es una trágica violación de la dignidad humana y la Shoah es un crimen que ha mancillado la historia del género humano», afirmó al referirse más concretamente a casos de discriminación religiosa.

«La discriminación contra musulmanes es también una grave ofensa a su dignidad humana y al ejercicio de su derecho a la libertad de religión», constató.

«En numerosas ocasiones, el Papa Benedicto XVI ha condenado ambos fenómenos, así como los persistentes episodios de intolerancia y discriminación contra cristianos», añadió.

El prelado exhortó a la OSCE a evitar «dar una jerarquía a estas tres “heridas abiertas”»: »cada una de ellas aseguró-- hiere a hombres y mujeres, degrada su dignidad humana y, por tanto, debe ser curadas con preocupación».

Si los Estados de la OSCE no se comprometen en adoptar las medidas necesarias para garantizar a los cristianos el pleno ejercicio de su derecho a la libertad religiosa, dijo, «entonces, paradójicamente, éstos serán discriminados en su misma lucha contra la discriminación».

Ahora bien, sería un «error», advirtió monseñor Farrell, «juzgar el patrimonio de fe de las tres religiones monoteístas con una mentalidad relativista, con los parámetros precarios y siempre cambiantes del equilibrio político, en lugar de ponerlos en relación con las medidas sin tiempo de la verdad y del papel central de la dignidad humana».

Si evita esta tentación, la OSCE podrá contribuir «de una manera constructiva en una auténtica alianza de civilizaciones», concluyó.