Santa Sede: Más garantías a la seguridad alimenticia en Oriente Medio

Intervención del observador permanente en la FAO

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EL CAIRO, martes, 11 marzo 2008 (ZENIT.org).- Garantizar la seguridad alimenticia en Oriente Medio: esta es la propuesta presentada por la Santa Sede en la XXIX sesión de la conferencia regional del Fondo de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

El encuentro, organizado para considerar la situación en la región y proporcionar indicaciones específicas para hacer frente a estas necesidades, tuvo lugar en El Cairo, Egipto, del 1 al 5 de marzo.

El observador permanente vaticano, monseñor Renato Volante, constató en su intervención que «la seguridad alimenticia es el resultado de un especial empeño por encontrar los modos más adecuados para desarrollar, con eficacia y coherencia, programas que garanticen o mejoren el derecho fundamental de cada individuo y comunidad a quedar libres del hambre».

Este esfuerzo, observó, «está directamente relacionado con el respeto a la dignidad de los vulnerables y desfavorecidos, y por este motivo no puede dejarnos indiferentes».

Es, por tanto, necesario «intervenir en aquellas situaciones en las que buena parte de la población es obstaculizada en su desarrollo», declaró.

La situación de la seguridad alimenticia en la región de Oriente Medio suscita preocupación también «ante un general desarrollo a nivel de disponibilidad de alimentos destinada a nutrir a las personas».

El prelado subrayó en este sentido la necesidad de afrontar la «carencia de agua», que condiciona tanto la alimentación como las «condiciones sociales y de salud», «sobre todo en aquellas zonas naturalmente a riesgo de desertificación».

Monseñor Volante exigió prestar «más atención a los pequeños agricultores, a menudo dejados a un lado por las instituciones y por las actividades cooperativas».

Los datos, admitió el prelado, atestiguan los esfuerzos realizados hasta ahora por la FAO y por los diversos gobiernos para «ayudar a aumentar de modo eficaz la producción de trigo, salvaguardar los recursos naturales, implementar las políticas agrícolas y realizar intervenciones eficaces y cada vez más resolutivas a largo plazo».

Junto a esto, es necesario reconocer «la posición central del ser humano en la sociedad y en los procesos de decisión».

La actividad agrícola y la producción de alimentos deben ser acompañadas por «decisiones cuidadosas, apropiadas políticas internas e internacionales y líneas-guía operativas que deberían ser apoyadas a nivel técnico»

«Combinar el conocimiento y las prácticas tradicionales con el saber hacer innovador como resultado del progreso científico y técnico es sin duda un desafío para los países de esta región», reconoció.

Según monseñor Volante, el empeño de la Conferencia por seleccionar los instrumentos para garantizar el desarrollo rural a largo plazo puede dar un ulterior impulso a estos objetivos.

La Santa Sede, recordó, está especialmente atenta a las iniciativas llevadas adelante a nivel internacional «para tratar de resolver las situaciones de hambre, carencia de alimentos, desnutrición».

Por este motivo, explicó, «ofrece la disponibilidad a reflexionar sobre los datos considerados por la Conferencia desde el punto de vista ético que pertenece a su naturaleza y a su misión».

La delegación vaticana invitó por tanto a «concentrarse sobre los resultados obtenidos durante esta Conferencia en una perspectiva que implica al ser humano en su conjunto, recordando aquellos valores fundamentales de la historia, de diversas culturas, experiencias religiosas y vida social en la región de Oriente Medio».

Estos aspectos, observó Volante, «expresan fácilmente los conceptos de justicia y solidaridad a poner en práctica en política, reglas y acciones para combatir la pobreza en todas sus dimensiones materiales y espirituales».

Del mismo modo, es necesario «no referirse a la pobreza y a la inseguridad alimenticia como a meras situaciones técnicas que, por muy importantes que sean, podrían también limitar la cooperación y la ayuda».

Aún consciente de las dificultades inherentes al afrontar la cuestión de la seguridad alimenticia en Oriente Medio, monseñor Volante concluyó su intervención diciéndose «confiado en las capacidades de todas aquellas fuerzas vivas de la región cotidianamente empeñadas en su diversas funciones y responsabilidades».

Por Roberta Sciamplicotti, traducido del italiano por Nieves San Martín