''¡Santo Padre quédese con nosotros!''

Los fieles en San Pedro, en el penúltimo Ángelus, le piden que siga guiando a la Iglesia

Ciudad del Vaticano, (Zenit.org) Salvatore Cernuzio | 1605 hits

“Gracias Santidad”. Este era el escrito que se leía en las pancartas y carteles que se levantaban ayer entre la multitud presente en el penúltimo Ángelus de Benedicto XVI en la plaza de San Pedro.

Una semana después del anuncio de la renuncia al ministerio petrino, jóvenes, adultos, familias, grupos parroquiales y movimientos procedentes de las diócesis de todo el mundo se reunieron a mediodía, en El Vaticano, para mostrar el afecto y la cercanía al santo padre.

Los fieles llenaron toda la plaza, llegando hasta la vía de la Conciliación. En particular, llamaba la atención ver a los que pasaban por allí y turistas que sólo iban a visitar la Basílica, pararse y dirigir la mirada hacia la ventana del Palacio Apostólico para escuchar las palabras del pontífice.

Quizá está esto también detrás de la decisión del papa: cumplir un gesto solemne, "drástico" en algún aspecto, para llamar la atención de un mundo a menudo distraído y anestesiado hacia muchas palabras.

A pesar del gran número de personas presentes, reinaba el silencio durante la catequesis del santo padre. Un silencio recubierto por un velo de conmoción, porque es inútil mentir, en el corazón de todos estaba el pensamiento de que dentro de once días no escucharemos más la voz de este papa.

Toda la "tensión" alcanzó su culmen cuando Benedicto XVI, durante los saludos, dando gracias por "¡haber venido así de numerosos!", dijo: "También esto es un signo de afecto y cercanía espiritual que me estáis manifestando en estos días".

Movimientos

En ese momentos, aplausos, coros y cantos se mezclaron en un única voz: "Santo padre le queremos". Algunas comunidades del Camino Neocatecumenal de Roma y de España iniciaron su característica danza, acompañada de cantos con panderetas y guitarras. Los Papa Boys estallaron en saltos de alegría y representantes de Comunión y Liberación agitaban la gran pancarta que llevaba escrita la frase de Julián Carrón: "La increíble libertad de un hombre agarrado a Cristo".

Algunos carteles en particular llamaron la atención de ZENIT. Entre estos, el que llevaba escrita la frase "¡Santo Padre quédese con nosotros!". Armando, representante del grupo, explicó el sentido de esta frase: "Estamos aquí para apoyar al papa, para pedirle que se quede porque le necesitamos a él, a su figura de pontífice y de hombre sabio que nos conforta. Es nuestro padre y queremos que se quede mucho tiempo en ese balcón para sonreírnos". "Sabemos que la decisión está tomada --añadió- y que nuestro Señor es el verdadero guía, pero todavía tenemos la pequeña esperanza de que Benedicto XVI vuelva sobre sus pasos".

El mismo llamamiento también por parte de los miembros del Movimiento Político Católico Militia Christi, que declararon a ZENIT que hab´`ian venido a la plaza porque "como hijos de la Iglesia queremos gritar en alta voz al papa que cambie de idea. Nuestro manifiesto es explicativo '¡Tú eres Pedro. Quédate!' Esperamos que hasta las 20.00 del 28 de febrero el papa se lo piense y continúe a guiar a la Iglesia".

En el caso de que el santo padre confirme esta elección --explicaron- "aún sabiendo que el papado no está unido a un hombre, echaremos mucho de menos a la persona de Joseph Ratzinger. En ese caso, estaremos preparados para acoger al nuevo pontífice, esperando que continúe sobre el camino de su predecesor".

Daniele, "jefe" de los Papa Boys de la cercana parroquia de Santa María de las Gracias en Fornaci, declaró a nuestra agencia: "Estamos felices porque hay una gran alegría por estar todavía aquí, este domingo, en un clima de alegría y santidad con el pontífice".

Después contó la iniciativa que los Papa Boys lanzan desde hoy hasta el final del mes "Oración ininterrumpida por el espíritu del papa". Es decir: "300 horas de oración continua dedicada al santo padre y por sus intenciones porque --explicó- queremos sentirnos cerca de Benedicto XVI, disfrutarlo, escucharlo hasta el último segundo en el que permanecerá en la sede de Pedro".

Y mientras la gente exultaba, había también quien miraba todavía hacia la ventana del Palacio Apostólico con los ojos lúcidos por la conmoción. Estaban Flavia y Francesca, dos hermanas de Rieti, que dijeron a ZENIT: "Estamos muy conmovidas porque esta es para nosotras, a causa de los compromisos, la última vez que vemos y escuchamos al papa. Estamos conmovidas también porque hemos visto una persona cansada, pero todavía capaz de dar mucha fe y esperanza".

Abrir las puertas a a razón

"Echaremos de menos sobre todo su persona --añadieron- a pesar de que muchos lo han descrito siempre como un papa 'frío'. Nosotras sin embargo hemos percibido siempre un corazón grandísimo". El pensamiento se trasladó a la JMJ de 2005 en Colonia, cuando --recordó Flavia- "en su primera Jornada Mundial de la Juventud, nos supo enseguida mimar y acoger. Aún si el mundo lloraba por Juan Pablo II, yo me sentó consolada en este fuerte abrazo del nuevo pontífice".

Según los jóvenes del Camino Neocatecumental de la parroquia de la Natividad, era "importante estar presentes físicamente en San Pedro". "Se notaba, de hecho, la alegría del santo padre al ver a toda esta gente junto a él", afirmaron, reiterando su "cercanía en la oración" y el "apoyo por su decisión". De acuerdo también los jóvenes de Comunión y Liberación, venidos desde la región de Abruzzo para decir al papa que, a pesar de que su decisión les afectó, "es y permanece como un padre para todos". En particular, subrayó Valentina, "echaremos de menos su incansable llamada a abrir las puertas de la razón".

Traducido del italiano por Rocío Lancho García