Santo Tomás Moro, ¿patrono de los políticos?

Juan Pablo II podría proponer su ejemplo el 5 de noviembre

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CIUDAD DEL VATICANO, 19 sep (ZENIT.org).- Los políticos tendrán su propio patrono. Esta es la indiscreción que circula en esta semana en el Vaticano. El nombramiento debería tener lugar en Roma el próximo 5 de noviembre, con motivo del Jubileo de gobernantes y parlamentarios.



El primero en publicar la noticia ha sido Marco Tosatti, experto en asuntos vaticanos del diario italiano «La Stampa» en el suplemento ilustrado de ese periódico «Specchio» en circulación esta semana (16 de septiembre).

¿Quién será entonces el santo encargado de velar particularmente por la vida y obra de los políticos? Las propuestas que circulan en Roma coinciden en una misma persona: Thomas More, o Tomás Moro, como estamos acostumbrados a llamarle en español.

Tomás Moro nació el año 1477. Casado y con tres hijas, ocupó el cargo de Canciller del Reino de Inglaterra. Hombre de gran cultura (amigo de Erasmo) y agudo humor, era íntimo compañero y amigo personal del rey Enrique VIII.

Junto con Juan Fisher se opuso al rey Enrique VIII en la cuestión de su pretendida anulación de matrimonio. Cuando vio que era incompatible con su religión el «Oath of Supremacy», juramento de sumisión a Enrique como cabeza de la Iglesia en Inglaterra, presentó su dimisión, tratando de retirarse en una vida tranquila con su familia, sin más complicaciones. Pero fue apresado y encerrado en la Torre de Londres. A todos los esfuerzos de sus amigos para convencerle de que debía prestar su juramento contestó sencillamente que no podía reconciliarlo con su conciencia.

Cuando su propia mujer le insiste a hacerlo por lo que ella juzgaba que era el bien para su casa, le contestó: «¿Cuántos años crees que podría vivir en mi casa?» «Por lo menos veinte, porque no eres viejo», le dijo ella. «Muy mal negocio, puesto que quieres que cambie por veinte años toda la eternidad». Fue decapitado el 6 de julio de 1535, pocos días después de la ejecución de Juan Fisher.

Canonizado en 1935, según los rumores de los «expertos», Juan Pablo II podría proponer a Tomás Moro como modelo a los más de cinco mil hombres políticos de todo el mundo que participarán en su propio Jubileo en Roma entre el 4 y el 5 de noviembre.