Se aplaza el viaje de la delegación sinodal a Siria

Variará su composición y el país recibirá ofrendas personales de los reunidos y de la Santa Sede

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CIUDAD DEL VATICANO, martes 23 octubre 2012 (ZENIT.org).- El cardenal secretario de Estado vaticano, Tarcisio Bertone, intervino ante la asamblea para explicar el aplazamiento de la delegación sinodal que viajará a Siria para mostrar la solidaridad de los padres sinodales con el martirizado país medioriental.

"El martes pasado --recordó- anunciaba ante esta asamblea la decisión del Santo Padre de enviar una Delegación a Damasco para expresar Su solidaridad, la del Sínodo y la de toda la Iglesia a la población de Siria, que está viviendo desgraciadamente desde hace demasiado tiempo una trágica situación de sufrimiento, manifestando así nuestra cercanía espiritual a los hermanos y hermanas cristianos de ese país".

"Animamos también a todos cuantos están comprometidos en la búsqueda de una solución que respete los derechos y deberes de todos", añadió.

"La iniciativa ha tenido mucha resonancia, no sólo aquí en Roma o en Siria, sino también a nivel internacional recibiendo una acogida muy positiva", valoró.

Y anunció "que se sigue estudiando la cuestión y preparando la visita, a pesar de los trágicos episodios que han tenido lugar los días pasados en la región".

"Como es bien sabido--explicó--, es grande el deseo de expresar la cercanía de la Santa Sede y de la Iglesia universal mediante una Delegación que se desplace a Damasco en los tiempos y las modalidades que serán anunciadas, después de que éstos sean definidos en base a los contactos y los preparativos que se están realizando. Considerada la gravedad de la situación la visita se aplaza, probablemente hasta después de la conclusión del Sínodo; también se modificará la composición de la Delegación, debido a los compromisos de sus miembros".

Concluyó afirmando que "la contribución de las ofrendas personales de los Padres Sinodales, junto a las de la Santa Sede, será enviada como gesto de fraterna solidaridad a toda la población después del Sínodo" y renovando el "compromiso de oración, que siempre es escuchada por el Señor, y a la cual son invitados a unirse con renovada confianza".