Se necesita un «rearme ético» en el periodismo, señalan obispos españoles

En su mensaje por la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales

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MADRID, jueves, 25 mayo 2006 (ZENIT.org).- Ante los desafíos que enfrentan hoy periodistas y comunicadores, desde la Conferencia Episcopal española se les hace la invitación a «un verdadero rearme ético», dada su responsabilidad profesional en el servicio de la verdad y de la promoción de la paz.



Así se recoge en el mensaje que, bajo el título «El valor de comunicar la verdad», han difundido los obispos de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social (CEMCS) con ocasión de la XL Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales.

Instituida por el Concilio Vaticano II, tal Jornada se celebrará el próximo domingo, este año con el lema «Los medios: red de comunicación, comunión y cooperación».

Se sintetiza así un «compromiso operativo» que se muestra «más urgente cuando la fragmentación y hasta la fractura van ganando terreno en la vida personal y en el marco social, dificultando la necesaria serenidad y la convivencia armónica», advierten los obispos españoles.

En este contexto, trabajar «por una mayor cohesión social y unidad de los ciudadanos» «exige necesariamente tanto la opción por la verdad, mostrada con caridad», «como por los valores que sustentan la dignidad de la naturaleza humana, y que tienen en Jesucristo, el Verbo Encarnado, el verdadero modelo de referencia y plenitud».

Conscientes de que «iluminar las conciencias, formar opinión y crear pensamiento nunca es una tarea neutral», los prelados españoles recuerdan la necesidad de «principios, valentía y decisión» «para que haya una comunicación verdadera en las actuales circunstancias de pensamiento único, de manipulación del lenguaje y de relativismo gnoseológico y moral».

Y es que «en este nuevo siglo, el periodismo se enfrenta a desafíos nunca imaginados », constatan.

«Los comunicadores sociales --alertan los obispos-- se han convertido “en oscuro objeto del deseo” de los grupos de presión, especialmente de los gobernantes».

Ello marca la necesidad de que el periodismo vuelva «a razonar sobre los principios y fundamentos del oficio, ya que una comunicación sin trampas requiere superar las cortapisas ideológicas, económicas y políticas que a veces dificultan la auténtica información».

Hace igualmente «ineludible» --añaden-- «fomentar entre los periodistas y demás comunicadores la conciencia responsable de que son servidores de la verdad y promotores de la paz».

Para ello los prelados españoles invitan «a cuantos trabajan en los medios, ya sean de titularidad eclesial o civil, a un verdadero “rearme ético”».

Y recuerdan cuando Juan Pablo II invitó «a los periodistas a que concibiesen su trabajo como una tarea en cierto sentido “sagrada”, ejercida con la conciencia de que “se les confían los poderosos medios de comunicación para el bien de todos, en particular para el de las capas más débiles de la sociedad».

De tal forma, «no se puede escribir o emitir sólo en función del índice de audiencia, a despecho de servicios verdaderamente formativos», como «tampoco se puede recurrir al derecho indiscriminado de información, sin tener en cuenta los demás derechos de la persona», señaló el entonces Papa en 2000, en su Discurso en el Jubileo de los Periodistas.

«La conquista de una información veraz ha de ser empeño común de creyentes y no creyentes, aunque los medios confesionales ciertamente tendrían que estar en la delantera del compromiso por la verdad y en la denuncia de la falsedad», subrayan los prelados españoles.

Agradeciéndoles su trabajo, piden además a los comunicadores que tengan en cuenta, «a la hora de reflejar la realidad», las dimensiones de «Dios y de los valores trascendentes», pues sin ellas «no sería completo y veraz su tratamiento informativo».

[El texto íntegro del mensaje de la CEMCS está disponible en la sección de Documentos de Zenit].