Se remodela el Carmelo de Lisieux, con medio millón de peregrinos al año

Más de veinticinco mil personas han contribuido a las obras

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LISIEUX, jueves, 17 mayo 2007 (ZENIT.org).-Aprobados los planos por el Ayuntamiento de Lisieux en junio del 2006, en octubre pasado comenzó una importante obra de trabajos estructurales en el Carmelo de Lisieux, con vistas a ofrecer una mejor acogida a la afluencia constante y creciente de peregrinos que llegan a la tumba de Santa Teresita del Niño Jesús, medio millón al año.



La capilla del Carmelo permanecerá cerrada hasta el final de la reestructuración en Navidades de 2007.

La nueva presentación de los edificios externos del monasterio quiere permitir a la comunidad contemplativa de carmelitas, a la que pertenecía la santa, continuar con menos molestias su vida de oración y a los peregrinos dar un mejor acceso a los recuerdos teresianos.

La vetustez de los edificios imponía también acometer estos trabajos, pero las obras se han aprovechado para crear recorridos personalizados para que los peregrinos puedan descubrir la espiritualidad de la patrona mundial de las misiones, presentaciones audiovisuales, y espacios para encontrarse con un sacerdote.

La capilla del convento quedará reservada sólo para la oración silenciosa ante el Santísimo Sacramento y las reliquias de la santa, la liturgia de las carmelitas y las celebraciones cotidianas del monasterio.

La urna de las reliquias podrá ser visitada por un acceso exterior, sin que se perturbe el silencio recogido de la capilla.

El proyecto, realizado por el prestigioso arquitecto François Pin, costa unos cinco millones de euros, que esperan recogerse con la aportación de los numerosos devotos de la santa carmelita de Lisieux. Ya más de veinticinco mil particulares han ofrecido su aportación a las obras.


«Hemos podido vivir en este convento por decenios sin cambiar nada –explica la madre María de la Redención, la decana de la comunidad carmelita--, pero hoy el mundo corre veloz y tenemos que adaptarnos».

Todas las carmelitas están de acuerdo sobre el objetivo: ofrecer una mejor acogida a más de 500.000 peregrinos anuales y preservar la calma y serenidad de las carmelitas.