Sectores republicanos contra la reforma de la escuela propuesta por Bush

Confesión del presidente en un encuentro con líderes católicos

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WASHINGTON, 2 febrero 2001 (ZENIT.org).- Los planes de George W. Bush de ofrecer ayuda a las escuelas privadas para elevar los bajos niveles educativos de Estados Unidos encuentran reticencias en su mismo Partido.



Lo reconoció él mismo en unas declaraciones que, según parece, fueron amplificadas por micrófonos que no deberían haber sido encendidos.

«Hay muchos republicanos a quienes no les gustan las deudas. Ellos vienen de distritos suburbanos ricos... y sus escuelas son buenas», dijo el 31 de enero Bush al encontrarse con un grupo de líderes católicos del país para discutir su propuesta de extender la deducción fiscal a contribuyentes que participen en obras caritativas, según informaba ayer el «The Walls Street Journal».

Mientras el presidente hacía estas declaraciones, alguien encendió el micrófono de Bush y sus palabras fueron escuchadas en la sala de prensa de la Casa Blanca.

Aparentemente sin percatarse de que era escuchado, Bush se dirigió a los obispos, sacerdotes y religiosos y laicos católicos y reconoció que hay oposición hacia su plan de proporcionar beneficios gubernamentales con el objetivo de que los padres saquen a sus hijos de escuelas deficientes.

«Hay una seria, seria controversia y no proviene sólo de los demócratas --reconoció según las declaraciones publicadas por el diario financiero--. A diferencia de los demócratas, los republicanos no lo gritarían, pero sí lo susurrarían».