Semana de oración por la unidad de los cristianos: en primer lugar, rezar

El P. Lemaitre presenta esta Semana preparada por las Iglesias de Escocia

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PARÍS, lunes 18 de enero de 2010 (ZENIT.org).- “Durante esta Semana, se invita en primer lugar a rezar”: recordando este fundamento fácil de olvidar, el dominico Franck Lemaitre, director del servicio para la unidad de los cristianos de la Conferencia de los obispos de Francia, copresidente del comité mixto anglicano-católico en Francia, presenta a los lectores de ZENIT el tema de la semana de oración por la unidad de los cristianos 2010, teniendo en cuenta los elementos nuevos aportados en el año 2009 y la voluntad de Benedicto XVI de hacer progresar el ecumenismo.

- ¿A qué país se ha pedido este año la preparación de la Semana de oración por la unidad cristiana?

- Franck Lemaître: El Consejo Pontificio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos y el Consejo Ecuménico de las Iglesias ha confiado la preparación de la Semana 2010 a las Iglesias de Escocia.

De hecho, este año se celebra el centenario de la Conferencia misionera de Edimburgo, que constituyó un giro importante en los inicios del movimiento ecuménico.

A principios del siglo XX, los misioneros captaron la medida de la tragedia que representaba la división de los cristianos.

Se sintieron interpelados por la distancia entre el mensaje de amor que querían anunciar y la separación de los discípulos de Cristo, que vivían en Iglesias separadas, indiferentes los unos de los otros, a veces incluso compitiendo.

En 1910, los delegados de sociedades misioneras anglicanas y protestantes se reunieron en la capital escocesa para unir esfuerzos. Ellos han captado mejor la exigencia de unidad que requiere la misión.

- ¿Cuál es el tema de esta Semana de oración por la unidad cristiana?

- Franck Lemaître: Las Iglesias de Escocia han escogido como tema: “Vosotros sois testigos de todas estas cosas” y nos proponen meditar durante esta semana todo el capítulo 24 del evangelio de Lucas.

Los primeros testigos de la resurrección son las mujeres asustadas en la tumba, los dos discípulos desanimados en el camino a Emaús, o también los once apóstoles de temor y dudas.

Y sin embargo, todos son enviados en misión. ¿De qué serán testigos? De que la Resurrección marca una victoria irreversible sobre el mal y sobre el odio; de que todos son llamados a vivir en comunión, como hermanos y hermanas en Jesucristo.

- En su último libro, el cardenal Kasper recuerda que “Dios dice sí” e invita a preguntarse “¿Qué debo hacer?”. Ésta es a menudo la cuestión que surge: ¿qué debo hacer durante esta Semana, para aportar mi grano de arena a la unidad de los cristianos?

- Franck Lemaître: La Semana del 18 al 25 de enero está consagrada en primer lugar a la oración por la unidad de todos los cristianos.

A veces lamento que ésta se haya convertido, en resumen, en la “Semana de la unidad” en la que se concentran todas las actividades ecuménicas del año.

Las conferencias, las acciones caritativas comunes, se pueden organizar durante todo el año; durante esta Semana, se está invitado en primer lugar a orar.

Cada uno puede entonces aprender sobre las celebraciones que se organizan durante esta Semana en su ciudad o su región y compartir una vigilia de oración junto a nuestros hermanos anglicanos, armenios, ortodoxos y protestantes para pedir juntos a Cristo que venga la unidad de todos sus discípulos, según su voluntad, y a través de los medios que quiera.

A las personas mayores o enfermas que no pueden desplazarse, les propondría que lleven a su oración personal a todos los que trabajan en la construcción del ecumenismo: el Consejo Pontificio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos y su presidente, el cardenal Walter Kasper; el Consejo Ecuménico de las Iglesias y su nuevo secretario general, el pastor Olav Fykse Tveit ; el Consejo de Iglesias Cristianas en Francia y sus tres co-presidentes: el cardenal André Vingt-Trois, el pastor Claude Baty y el metropolita Emmanuel.

La intuición del abad Paul Couturier, el “inventor” de la Semana de oración por la unidad cristiana tal y como la conocemos actualmente, fue que todos los que rezan por la unidad, también de manera aislada, forman un gran “monasterio invisible”.

- El pasado otoño, Roma publicó un texto que permite a los anglicanos unirse a la Iglesia católica con un nuevo estatuto. ¿Diría usted que esto es un obstáculo o un estímulo para el diálogo ecuménico?

- Franck Lemaître: Los anglicanos que se oponen a ciertas opciones actuales de sus diócesis han pedido ser acogidos en la Iglesia católica.

La Constitución apostólica publicada el pasado noviembre les ofrece un marco específico que les permite conservar “las tradiciones litúrgicas, espirituales y pastorales de la Comunión anglicana”.

Católicos y anglicanos mantienen un diálogo desde el Vaticano II y este patrimonio específico anglicano puede actualmente ser reconocido por Roma como “un don precioso” y “un tesoro a compartir”.

Así lo dice, y ya está claro que sólo una pequeña minoría de anglicanos pidieron entrar en la Iglesia católica.

Con el resto de anglicanos, las relaciones fraternas y oficiales continuarán y, con motivo de la visita del arzobispo Rowan Williams a Benedicto XVI en noviembre, se ha lanzado la tercera fase de diálogo teológico entre nuestras dos familias eclesiales.

- Después de casi cinco años de pontificado, considera que la unidad visible de los cristianos constituye una prioridad para el Papa Benedicto XVI?

- Franck Lemaître: A mí me ha marcado la carta tan personal que Benedicto XVI dirigió a los obispos de la Iglesia católica en marzo de 2009, tras el levantamiento de la excomunión de cuatro obispos lefebvristas y la polémica que suscitó.

El Papa expresó un verdadero temor: “en amplias zonas de la tierra la fe está en peligro de apagarse como una llama que no encuentra ya su alimento”.

También dijo cuál es su prioridad: hacer a Dios presente en este mundo y abrir a los hombres el acceso a Dios.

De hecho, cuando Dios desaparece del horizonte de los hombres, “la humanidad se ve afectada por la falta de orientación, cuyos efectos destructivos se ponen cada vez más de manifiesto”.

La prioridad “suprema y fundamental” de la Iglesia, y por tanto a la que Benedicto XVI dedica su pontificado, es la de conducir a la humanidad a Dios.

Y el Papa añade: “De esto se deriva, como consecuencia lógica, que debemos tener muy presente la unidad de los creyentes”.

La discordia entre los cristianos, sus oposiciones, ponen de hecho en duda la credibilidad de los que se dicen de Dios.

Si, para Benedicto XVI, la misión es lo primero, “el esfuerzo con miras al testimonio común de fe de los cristianos –al ecumenismo- está incluido en la prioridad suprema”.

Todas las reconciliaciones, pequeñas o grandes, que deben vivir los cristianos actualmente, forman parte entonces de esta prioridad dada a la misión; están realmente muy presentes en el tema de esta Semana de oración por la unidad de los cristianos.

[Propuestas recogidas por Anita S. Bourdin, traducción del francés por Patricia Navas]

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Materiales para la Semana de oración por la unidad de los cristianos 2010: http://www.vatican.va/roman_curia/pontifical_councils/chrstuni/weeks-prayer-doc/rc_pc_chrstuni_doc_20090630_week-prayer-2010_sp.html