Sepa lo que hacen las carmelitas de Lucena cuando no contestan al teléfono

Entrevista a Sor Adriana: Somos felicísismas no nos arrepentimos de nada por nuestra clausura, en la que recibimos más de lo que damos

Roma, (Zenit.org) H. Sergio Mora | 4809 hits

El santo padre llamó por teléfono en nochevieja a las carmelitas descalzas del convento de la localidad española de Lucena. La llamada que ocupó espacio en casi todos los medios de comunicación por su “¿Qué estarán haciendo las monjas que no pueden atender?”, dejado en la secretaría telefónica, hizo que ZENIT las contactara, para saber qué hacen, cuando no responden al teléfono...

En la entrevista telefónica la priora, Sor Adriana de Jesús Resucitado, indicó que si nos atiende es debido a que el obispo les autorizó a hacerlo, ante el deseo del santo padre Francisco de que hicieran llegar su saludo y su bendición a todos. “El papa nos dijo 'No se vayan a olvidar, eh?' Y se lo digo a usted como se lo decimos a todos: Reciba el saludo y la bendición del papa y a través de a usted y a donde usted llegue”.

Este convento es una comunidad de cinco monjas, tres argentinas, de Buenos Aires, una de Venezuela y la más joven de esta misma localidad española de Lucena, en donde el convento cumplió en el 2012 sus 400 años de fundación.

Las tres monjas conciudadanas de Bergoglio pertenecían a un barrio bueno de Buenos Aires: sor Adriana era del barrio Norte y la hermana María Magdalena y María Isabel, de la Recoleta.

“Nosotros vinimos aquí porque algunos los conventos de España pedían ayuda para no cerrar y nos ofrecimos”. En esa época “Su Santidad ocupaba el cargo de obispo auxiliar de Buenos Aires". Y contó que “al año de estar aquí, después de 20 que no entraba ninguna religiosa, profesó una joven española de Lucena. Después la madre María del convento de Aldehuela, nos recomendó a las hermanas de Venezuela del Carmelo de Rubio y llegó la hermana María Jesús”. Así son cinco las religiosas componen este Carmelo.

Sobre la vocación de Ellas sor Adriana no tiene dudas, “Es un llamado de Dios --indica con gran naturalidad-- a dar todo de una manera muy radical. Así como Jesús se encerró en el sagrario por amor de nosotras, las contemplativas se encierran por Él. Por eso le damos nuestra libertad y somos felicísimas porque es una vocación de amor, en la que siempre recibimos mucho más de lo que nosotros damos”.

A la pregunta ¿No se arrepienten de nada?, ella responde con convicción: “de nada, de nada, al contrario es una grandisima alegría. El Señor nos ha llamado a esta intimidad. Es entusiasmante que nuestra oración sea oculta. Lo que ha pasado ahora de hablar con ustedes es porque el obispo nos mandó que aceptáramos. El obispo precisó que el Santo padre indicó que quien se acercara a este monasterio le diéramos su saludo y su bendición, mismo que estemos en Lucena”. Y la religiosa cuenta que “fue abrir la caja de Pandora, comenzaron a llegar llamadas desde toda España”. Y precisó que a los medios españoles “les he explicado que en nuestro país 'mándenle saludos' significa “mandarles mi corazón, y mi bendición”.

“Supimos que hay parroquias en las cuales la gente, mismo no practicantes, se acercan para preguntar qué estaban haciendo las monjas en ese momento. Claramente no se habían ido a pasear en bicicleta”.

Sobre la relación del Papa con este convento de carmelitas, la madre indica que “cuando Bergoglio era cardenal de Buenos Aires, le pidió a un sacerdote hermano de dos monjas que estaban aquí, un convento escondido para que rezaran por él. Entonces él nos llamaba por teléfono, pedía oraciones, nos enviaba tarjetas de Navidad”.

Contó que“conversamos de manera muy amistosa, y espontánea e incluso hizo preguntas sobre la comunidad y las vocaciones, con comentarios nuestros de ámbito más familiar. Es increíble la confianza que nos tiene desde siempre. Y cuando tenía problemas decía las cosas como las dice, por su nombre. Ya habíamos conversado con él, unas dos o tres veces al año, las veces que hiciera falta, durante años”. Indicó que “en esta llamada hicimos alusión a que rezábamos por él y nos pidió por sus intenciones, en un clima de mucha alegría”.

La vida en el convento

Al ¿tienen contacto con el exterior? Sor Adriana responde: “Por supuesto, a través del torno”. Se levantan a las 6,30 de España, como todos los conventos de clausura, debido a que el horario de España está atrasado y allí amanece más tarde”. Apenas se levantan rezan Laudes; le sigue una ora de oración mental; el canto de la hora Tercia; la santa misa, y desayunan poco antes de las 9 de la mañana.

“De allí -nos confía sor Adriana-- se trabaja hasta medio día. Se hace de todo, se lava, plancha, limpia la iglesia etc. e incluso se cose ropa para bebés. Después cantamos la Sexta, llega el almuerzo; hay una hora de recreación y la visita al Santísimo. Le sigue una hora de celda en el que cada monja se retira y puede leer o rezar. A las tres de la tarde es la Nona; la lectura espiritual, y de cuatro a seis son los trabajos hasta que empiezan las Vísperas. Le sigue la lectura y una hora de oración mental, el santo rosario, la colación y la recreación. Después se canta Completas, hay una hora de retiro en la celda seguida por la hora de Maitines a las 22,30, otra hora de celda y poco después de las 23,30 aproximadamentete tocan las tablillas para recogerse”.

Entretanto en este período del año que va desde la Exaltación de la Santa Cruz hasta la Pascua de Resurrección, se hace solamente el desayuno y la colación, que es una comida por la noche, generalmente un plato de sopa bien caliente para poder llegar hasta el desayuno del día siguiente.