Servir a los enfermos en su cuerpo, alma y espíritu, pide el Papa

En un mensaje a los participantes del 23º Congreso Mundial de la FIAMC

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LOURDES, lunes 10 de mayo de 2010 (ZENIT.org).- Benedicto XVI impulsó una asistencia sanitaria que abarque a toda la persona en su integridad como un servicio de amor, en un mensaje dirigido a los participantes del XXIII Congreso Mundial de la Federación Internacional de Asociaciones de Médicos Católicos (FIAMC).

Unos mil médicos y personal sanitario de cincuenta países participaron en este congreso-peregrinación, celebrado del 6 al 9 de mayo en Lourdes (Francia) bajo el título Nuestra fe de médicos.

A todos ellos, Benedicto XVI les animó a “servir a los enfermos con amor en su cuerpo, en su alma y en su espíritu”, así como a “profundizar la verdadera identidad de su ser de médicos católicos”.

“Los católicos -pidió- se deben sentir testimonios del amor sin límites que Dios lleva a todos los que sufren en el cuerpo, en el alma y en el espíritu”.

En su mensaje, el Papa también destacó “la importancia en estos tiempos del respeto a la vida humana”.

Por su parte, el presidente del Consejo Pontificio para la Pastoral de la Salud, monseñor Zygmunt Zimowski, destacó, en su intervención de apertura, la vigencia de la Carta de los agentes sanitarios.

Este documento publicado en 1995 por el dicasterio que preside actualmente, señala que la asistencia espiritual y religiosa “es un derecho fundamental del enfermo y un deber de la Iglesia”.

En este sentido, monseñor Zimowski recogió la indicación del Papa de atender las necesidades de la dimensión física, psíquica y espiritual de la persona.

Y afirmó que todos los agentes sanitarios deben crear las condiciones para que todo aquel que pida asistencia religiosa, ya sea de manera explícita o implícita, pueda recibirla.

También propuso el testimonio de “verdaderos” médicos católicos que se han comprometido en la defensa de la vida y han rechazado la especulación y los comportamientos superficiales.

Se refirió a los santos Giuseppe Moscati y Riccardo Pampuri, de la orden de los Hospitalarios de san Juan de Dios, a santa Gianna Beretta Molla y al profesor Jèrôme Lejeune.

Y declaró que “los médicos católicos son aquellos que pueden representar el verdadero rostro de la cura y de la esperanza”.

Según explicó a ZENIT el presidente de la FIAMC, José María Simón Castellví, “el congreso tuvo un gran contenido espiritual, con muchos actos de piedad” en torno al Santuario de Lourdes.

El programa científico se dividió en cuatro sesiones, dedicadas a Dios creador, Jesucristo redentor, Espíritu Santo santificador y una última sesión pro-vida dedicada a la Virgen María.

Durante el congreso, la federación de médicos católicos otorgó el Premio Ciencia y Fe, que normalmente se concede a médicos, al canciller de la Academia Pontificia de las Ciencias, monseñor Marcelo Sánchez Sorondo.

Simón Castellví explicó que el premio quiere reconocer “su incansable defensa de la ciencia y de la fe” y “este año se ha dado a un obispo también porque es el Año Sacerdotal”.

La FIAMC está constituida por unas sesenta asociaciones nacionales de médicos católicos de todo el mundo.

Está subdividida en seis regiones: África, Asia, Australia y Nueva Zelanda, Europa, América del Norte y América Latina.