Si la inversión ética es posible, entonces es un deber

Según Francesco Alemani Molteni, vicepresidente del «Grupo Re»

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ROMA, lunes, 14 marzo 2005 (ZENIT.org).- Si la inversión ética es posible, entonces es un deber considera Francesco Alemani, vicepresidente del Grupo Re.



Esta institución surgida en Italia, presente también en la República Checa, ofrece soluciones técnicas a instituciones religiosas y eclesiásticas: desde cómo organizar un congreso a cómo vender un terreno...

Alemani que fundó el «Grupo Re» en 1984, con Vincenzo Pugliesi, en una entrevista concedida a Zenit reconoce que «no es fácil describir en pocas palabras lo que se entiende por finanzas éticas, pero me gusta pensar que todos nosotros, cuando llevamos al banco nuestros ahorros y determinamos las modalidades de inversión, deberíamos tener la oportunidad de controlar con facilidad el recorrido y el destino final de los mismos».

«De este modo --aclara Alemani, quien es también presidente de las empresas italianas «Castelli Re Holding», «Server», «E. Capital Partners»--, el simple gesto de invertir no contribuye a alimentar comportamientos contrarios a nuestras conciencias, sobre todo en cuanto a derechos humanos, justicia social, salvaguardia del medioambiente y la paz entre individuos y naciones».

«El inversionista tiene que controlar cuidadosamente que las finanzas éticas no se limiten a ser definidas así sólo porque destinan una parte de los intereses --¡nuestros!-- a alguna iniciativa benéfica predeterminada», reconoce Alemani, quien es también miembro del Consejo de Administración de la «Banca Popolare di Milano-Real Estate» y de la empresa de internet «SRI».