Sin Dios, la cultura queda sobrecogida por el miedo; asegura el Papa

Palabras dirigidas antes de rezar la oración mariana del «Angelus»

| 1103 hits

CIUDAD DEL VATICANO, 3 noviembre 2002 (ZENIT.org).- Sin la fe en Dios, la cultura contemporánea --que de este modo es incapaz de comprender la muerte-- queda sobrecogida por el temor, generando patologías personales y colectivas, afirmó Juan Pablo II este domingo.



El Santo Padre dedicó a la memoria de los difuntos las palabras que pronunció durante su encuentro de mediodía con los miles de peregrinos que se congregaron en la plaza de San Pedro del Vaticano para rezar con él la oración mariana del «Angelus».

«El mundo de hoy tiene más necesidad que nunca de redescubrir el sentido de la vida y de la muerte en la perspectiva de la vida eterna», dijo el pontífice.

«Fuera de ella --añadió--, la cultura moderna, nacida para exaltar al hombre y su dignidad, se transforma paradójicamente en cultura de muerte».

Por este motivo, siguió diciendo, «sin el horizonte de Dios, se encuentra como prisionera del mundo, sobrecogida por el miedo, y genera por desgracia muchas patologías personales y colectivas».

Se trata de una constatación que el mismo obispo de Roma ilustró citando las palabras del apóstol Pablo en su primera Carta a las Corintios: «Si Cristo no resucitó, vuestra fe es vana... Si solamente para esta vida tenemos puesta nuestra esperanza en Cristo, ¡somos los más dignos de compasión de todos los hombres! ¡Pero no! Cristo resucitó de entre los muertos como primicias de los que durmieron».

El Papa continuó citando después una homilía de san Carlos Borromeo (1538-1584) arzobispo de Milán, en la que recordaba cómo para el hombre todo es don de Dios, incluida la muerte, pues es acompañada por la «resurrección de tu cuerpo para que ni siquiera uno solo de tus cabellos se pierda».

La cita de las palabras del santo que lleva su mismo nombre (Karol en polaco quiere decir Carlos), cuya fiesta litúrgica se celebra este lunes, le dio la oportunidad a Juan Pablo II para agradecer las felicitaciones y oraciones que ha recibido con motivo de su onomástico.