Siria: Daños y saqueos obligan al arzobispo greco-católico a refugiarse en Beirut

Nuncio apostólico en Damasco dice que no hay persecución religiosa contra los cristianos

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Por José Antonio Varela Vidal

ROMA, martes 28 agosto 2012 (ZENIT.org).- No hay paz para la Iglesia en Siria, ni para sus pobladores. El pasado jueves fue invadida y saqueada la curia arzobispal greco-católica de Aleppo, como consecuencia de enfrentamientos entre el grupo rebelde y las tropas del gobierno.

Al ser alertado de la asonada, informa Fides, el arzobispo metropolitano greco-católico de Aleppo, monseñor Jean-Clément Jeanbart, junto al Vicario y algunos sacerdotes, salieron a tiempo para refugiarse en el convento de los franciscanos de dicha ciudad. Desde allí se pudo organizar el traslado del arzobispo hasta el Líbano, donde permanecería actualmente.

Según lo confirmado a la agencia vaticana por el padre franciscano George Abu Khazen, Pro-Vicario Apostólico de la comunidad católica latina, “el arzobispo Jeanbart ha expresado una gran preocupación y consternación por el incidente, y ha repetido, agitando una sola palabra: ¿Por qué?”. El padre Abu Khazen explicó que también han sufrido daños el arzobispado católico maronita y el museo cristiano bizantino “Maarrat Nahman”.

Otro miembro de la jerarquía local, que le pidió a Fides el anonimato por razones de seguridad, advirtió: “Las intervenciones, bien organizadas de los yihadistas, tratan de fomentar el odio y los conflictos sectarios. Hay un número cada vez mayor de milicias islamitas wahabíes y salafistas, provenientes de Chechenia, Pakistán, Líbano, Afganistán, Túnez, Arabia, Libia: estos grupos tienen como único propósito traer caos, destrucción, atrocidades, y paralizar la vida social. La población civil de Siria es la víctima. Pero no caerá en esta trampa”.

Habla el Nuncio

El nuncio apostólico en Damasco, arzobispo Mario Zenari, no es optimista sobre las situación en Siria, donde no se ve por ningún lado aquella ‘primavera’ prometida. Por el contrario, su diagnóstico es que el país, con la guerra civil en que está envuelto, “va descendiendo hacia un infierno.”

En declaraciones a la agencia Asia News, el representante del papa explicó lo que le preocupa: “En un primer momento, la comunidad internacional había visto los disturbios en Siria como un capítulo más de la Primavera Árabe, como algo parecido a lo que sucedió en Túnez, Egipto o Libia. En cambio Siria es algo único y se está jugando con fuego, en un conflicto complejo, con muchos componentes delicados. Y existe el temor de que las consecuencias sean trágicas e inimaginables.”

Aún así, el nuncio asegura que los cristianos reciben un trato especial por parte de los actores en conflicto, quienes al identificarlos les permiten proseguir su migración a lugares más seguros, uniéndose a los casi 200.000 refugiados que según cifras de la ONU, han sido acogidos por países vecinos como Turquía, Líbano, Jordania e Irak. Desde allí esperan no se sabe qué…

Es por esta razón que el nuncio Zenari, presente en el país desde 2009, invoca a la comunidad internacional a no darle una mirada “occidental” al conflicto, como si se tratara de una persecución religiosa contra la Iglesia.

Sin embargo, es consciente que en Siria las cosas están muy mal debido a los hechos de violencia y muerte que se registran todos los días, sin que se vea una luz al final del tunel. Y deposita su confianza en que “la historia está siempre en las manos de Dios, y todo puede suceder a fin de que este descenso se frene.”