Siria. 'La Conferencia de Ginebra 2': el Vaticano pide la máxima participación

El 'ministro de exteriores' de la Santa Sede explica en una entrevista las etapas y condiciones para salir del conflicto

Roma, (Zenit.org) H. Sergio Mora | 909 hits

La acción diplomática de la Santa Sede en la búsqueda de una salida al conflicto en Siria continúa. Si bien la conferencia de paz 'Ginebra 2' fijada para el 23 de noviembre ha sido postergada debido a las divergencias entre la oposición, y por el eventual rol del presidente Assad en la transición política del país, la Santa Sede desea y anima a la realización de la misma con la mayor participación posible.

Y si será invitada la Santa Sede, enviará una delegación de observadores y puntualizará algunas condiciones indispensables. Aunque en realidad no se podrá pretender que la Conferencia resuelva definitivamente un conflicto particularmente complejo, donde hay muchos intereses divergentes. Entretanto la Conferencia de 'Ginebra 2' tiene que ser el primer paso fundamental, al menos para poner en marcha un proceso que no será fácil. Lo indicó el secretario para las Relaciones con los Estados, Mons. Dominique Mambertí, en una entrevista publicada hoy por la agencia de noticias SIR, de la conferencia episcopal italiana.

Sobre la labor de la Santa Sede para obtener la paz, se recuerda en la misma que el papa Francisco ha recibido en los últimos meses a diversos líderes políticos de Oriente Medio: el de Israel, Perez; el libanés Sleiman; el palestino Abu Mazen; y el rey de Jordania, Abdullah II bin Al Hussein, y debería realizarse un encuentro con el primer ministro de Israel, Netanyahu.

De otro lado según los datos de Cor Unum, las organizaciones humanitarias católicas entregaron hasta el 9 de noviembre, 72 millones de dólares para ayudar a la población de Siria y las regiones vecinas. La situación humanitaria es desastrosa y hacia el final de este año la mitad de la población siria necesitará asistencia.

Entrentanto “es de suma importancia que cese la violencia” y continúe “el empeño prioritario de asistencia humanitaria”, así como “el respeto del derecho humanitario”, indicó el responsable de la Santa Sede para la Relaciones con los Estados.

Consideró que “si bien en las últimas semanas se registraron resultados positivos sobre el espinoso tema de las armas químicas, ese es solamente un aspecto de todo el problema que es necesario aún resolver”. Y reiteró que “se vuelve siempre más evidente que no hay una solución militar al conflicto, y una la salida se encontrará solamente a través del diálogo y la negociación entre las partes interesadas, con el apoyo de la comunidad internacional”.

Los tres principios que deberían orientar una solución justa, indicó Mons. Mambertí, son:

- trabajar para recuperar el diálogo entre las partes para la reconciliación del pueblo sirio;

- preservar la unidad del país, evitando la constitución de diversas zonas para los distintos componentes de la sociedad;

- garantizar además de la unidad la integridad territorial del país;

Y todos los grupos, indicó el arzobispo francés, “en particular los que quieren cubrir encargos de responsabilidad en el país, tienen que garantizar que en la Siria del mañana habrá lugar para todos, también para las minorías religiosas, claramente incluidos los cristianos”.

Además, “no puede ser olvidada la importancia del respeto de los derechos humanos y en particular de la libertad religiosa”, dijo. Y añadió que “es importante tener como referencia el concepto de ciudadanía, en base a la cual todos, independientemente de su pertenencia étnica o religiosa serán a la par ciudadanos, con iguales derechos y deberes”.

El ministro de la Santa Sede encargado de la relaciones con los Estados, señaló un problema central en el que toda la población tiene que colaborar: “La presencia creciente en Siria de grupos extremistas, muchas veces provenientes de otros países es causa de una particular preocupación”. Motivo por el cual hay que exhortar a la población y a los grupos de la oposición “a tomar las distancias de tales extremistas, aislarlos y oponerse abiertamente y claramente al terrorismo”.

Indicó también en este contexto que el diálogo interreligioso es responsabilidad de todos los fieles, así como de ser factores de reconciliación y unidad. Aunque reconoció que los líderes religiosos tienen que hacer presente “que la religión tienen que estar al servicio de la paz y de la unidad y no al servicio de la guerra y la división”.

Concluyó la entrevista recordando “la significativa jornada de ayuno y oración convocada por el santo padre Francisco, que fue muy bien recibida a nivel mundial y que ha dado tantos frutos de paz”.