«Sólida formación» y «anuncio fuerte»: Dos prioridades para los nuevos movimientos eclesiales

Según el arzobispo Stanislaw Rylko, presidente del Consejo Pontificio Para los Laicos

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BOGOTÁ, domingo, 12 marzo 2006 (ZENIT.org).- «Sólida y profunda formación, y un anuncio fuerte» son las dos prioridades de la evangelización, según reconoció el arzobispo Stanislaw Rylko, presidente del Consejo Pontificio Para los Laicos al intervenir en el primer encuentro de los movimientos eclesiales y las nuevas comunidades en América Latina.



El encuentro ha congregado del 9 al 12 de marzo a 170 personas, en representación de 45 nuevas realidades eclesiales, y unos 40 obispos, con el tema «Discípulos y misioneros de Jesucristo hoy».

La iniciativa, organizada por el Consejo Pontificio para los Laicos y por el Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM), forma parte del camino de preparación de la quinta Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe que inaugurará en mayo de 2007, en Aparecida, Benedicto XVI.

En su intervención, pronunciada en la sede del CELAM en Bogotá, el arzobispo Rylko destacó que «los movimientos y nuevas comunidades son portadores de un precioso potencial evangelizador, del que la Iglesia tiene urgente necesidad, hoy».

«Representan una riqueza aún no conocida ni valorizada plenamente», subrayó el prelado de origen polaco.

Y recordando palabras del Papa Juan Pablo II exclamó: «¡Cuánta necesidad existe hoy de personalidades cristianas maduras, conscientes de su identidad bautismal, de su vocación y misión en la Iglesia en el mundo!»

Para alcanzar este objetivo, el presidente del organismo vaticano reconoció que se necesita «una sólida y profunda formación y un anuncio fuerte».

«Dos ámbitos en los cuales los movimientos eclesiales y las nuevas comunidades dan frutos estupendos para la vida de la Iglesia, llegando a ser, para miles de cristianos de todos los rincones del mundo, verdaderos "laboratorios de la fe", auténticas escuelas de vida cristiana, de santidad y de misión», aseguró.

La prioridad de la formación cristiana, constató, se hace urgente porque el proceso educativo de la persona está minado por lo que se ha dado a conocer como «la dictadura del relativismo», término acuñado por el entonces cardenal Joseph Ratzinger, indicando que en nuestro tiempo no se reconoce nada como definitivo o absoluto.

La otra prioridad, señaló, es la gran urgencia de presentar un «anuncio fuerte», que implica el llamado misionero, origen de la vocación cristiana.

«Los movimientos, con su modo radical de "ser cristianos" en el mundo, ponen en tela de juicio el "cristianismo cansado" --afirmó citando a Benedicto XVI-- de muchos bautizados, un cristianismo de mera fachada, lleno de implicaciones y confuso».

«A una Iglesia de "tranquila conservación" -- tipo bastante difundido hoy-- dijo por último, los movimientos lanzan el desafío de una Iglesia misionera valientemente proyectada hacia nuevas fronteras, y ayudan a la pastoral parroquial y diocesana a recuperar la combatividad profética y el impulso necesario».

«En nuestros tiempos, la Iglesia tiene gran necesidad de esto. Debe abrirse a esta novedad generada por el Espíritu», concluyó.

Con motivo de la próxima celebración de Pentecostés, Benedicto XVI ha convocado en Roma el segundo encuentro del Papa con los movimientos eclesiales y nuevas comunidades. El primero tuvo lugar también en Pentecostés de 1998.

[Es posible leer la intervención íntegra del arzobispo en castellano en la sección «Documentos» de la página web de Zenit]