Solidaridad de los obispos de Europa con los coptos

Líderes cristianos de Tierra Santa piden igualdad para todos en Egipto

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SAN GALO, viernes 14 de octubre de 2011 (ZENIT.org).- Después de la sanguinaria represión del domingo 9 de octubre en El Cairo (Egipto) contra los cristianos coptos ortodoxos, que protestaban pacíficamente por el ataque a una iglesia en Asuán, el cardenal Péter Erdő, presidente del Consejo de las Conferencias Episcopales de Europa (CCEE), cuyo secretariado tiene la sede en la ciudad suiza de San Galo, envió un mensaje de solidaridad.

“Frente a los sucesos de estos últimos días en El Cairo, seguros de pertenecer a la misma comunión en Cristo muerto y resucitado, como obispos de Europa, queremos reafirmar nuestra cercanía a todos los ciudadanos de Egipto”, se lee en el texto.

“De modo particular”, los obispos europeos expresaron su solidaridad “a los hermanos de la comunidad copta afectados estos días por una violencia asesina contra la paz, la convivencia entre las religiones, la libertad y la dignidad humana”.

La presencia de los cristianos coptos en Egipto, recordó el purpurado, “se remonta a la predicación del evangelista San Marcos”, “y desde entonces esta comunidad es un don para la sociedad egipcia y para todo Oriente Medio”.

“Ciudadanos como todos los demás, los cristianos también se comprometen en la construcción de una sociedad basada en la libertad, la justicia, la verdad y el amor”.

“En Egipto -añade el texto-, la amistad existente y demostrada en los diversos sucesos recientes entre personas de distintas confesiones religiosas es el signo de una esperanza real”.

“Pedimos a los Gobiernos de los países europeos que tomen posiciones en defensa de todos los que, como los cristianos, sufren agresiones por su pertenencia religiosa, étnica o social”, destaca el mensaje.

Del mismo modo, el cardenal Erdő exhortó a que se pida al Señor “para todos los cristianos de Egipto, la fuerza para continuar siendo testigos auténticos de Cristo y de la fraternidad entre todos los hombres, sin la que no habrá un futuro mejor ni para los países individuales ni para la humanidad”.

Desde Jerusalén

Por su parte, los líderes de las Iglesias cristianas de Jerusalén enviaron un mensaje de solidaridad a “nuestros hermanos de Egipto”.

En él, el patriarcado latino de Jerusalén y los demás ordinarios invitaron “al Gobierno egipcio y a sus ciudadanos a construir una nueva sociedad basada en una nueva Constitución, que asegure la igualdad para todos y el derecho absoluto a construir lugares de culto que todos respeten”.

También pidieron “a todas las partes que practiquen la moderación y vuelvan a los valores comunes de nuestras religiones: la caridad, el perdón y la reconciliación entre hermanos y hermanas”.

Los firmantes se mostraron “consternados” por “los sangrientos acontecimientos que han ocurrido en El Cairo entre hermanos y conciudadanos de un mismo país”.

El Papa con monseñor Twal

Precisamente este jueves, Benedicto XVI recibió en audiencia en el Vaticano al patriarca latino de Jerusalén, monseñor Fouad Twal con motivo de la Conferencia de los obispos latinos en las regiones árabes que se celebra estos días en Roma.

Tras su encuentro, monseñor Twal declaró ante los micrófonos de Radio Vaticano que el Papa lleva en su corazón la paz y la justicia para todos, y no sólo para los cristianos.

“Estoy muy contento de que el Santo Padre lleve siempre en el corazón a Tierra Santa y la paz en todo Oriente Medio”, dijo. “¡Piensa en nosotros, piensa en los cristianos, piensa en la paz para todos!”, destacó.

En opinión del patriarca de Jerusalén, “no puede haber paz para un pueblo y no para otro: o todos disfrutamos de esta paz o se continuará en este ciclo de violencia”.

Monseñor Twal explicó que el encuentro con el Papa fue “muy paternal”. “El Santo Padre tiene este gran don de la escucha -señaló-. Escucha nuestro grito: grito para que haya más justicia, más paz, una vida normal”.

Durante la audiencia, el Papa y el patriarca latino de Jerusalén recordaron los discursos de Benedicto XVI durante su última visita a Tierra Santa, hace dos años.

Según monseñor Twal, “el último discurso, especialmente, ha permanecido en el corazón de todos, cuando dijo: “Como amigo de los israelíes, como amigo de los palestinos, lo que me ha dado más pena ha sido ver estos muros que separan a los hombres: debemos comenzar a abatirlos con una conversión interior”.

Finalmente, monseñor Twal pidió que haya “libertad de conciencia, que cada uno según su propia conciencia -ya se convierta al islam o al cristianismo- se exprese con libertad, una libertad interior frente a Dios y a la historia; esto es lo que necesitamos, pero estamos todavía un poco lejos de esa libertad”.