Solidaridad del sínodo con los palestinos y condena al antisemitismo

Hoy fue presentada la Relatio post Disceptationem  

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ROMA, lunes 18 de octubre de 2010 (ZENIT.org). Con un mensaje de solidaridad con el pueblo palestino y con la condena del antisemitismo y del antijudaismo, el Sínodo de Obispos se ha manifestado sobre el conflicto que sigue ensangrentando a Tierra Santa y que es la base del fenómeno de la emigración de tantos cristianos en esta región.

En nombre de los 185 Padres sinodales que toman parte en la Asamblea especial para Oriente Medio, su Beatitud Antonios Naguib, patriarca de Alejandría de los Coptos, y Relator general del Sínodo, leyó hoy la Relación después de la discusión (Relatio post Disceptationem), que recoge los frutos de la primera semana de trabajos.

“Aun condenando la violencia venga de donde venga – se lee en el texto – e invocando una solución justa y duradera del conflicto entre palestinos e israelíes, expresamos nuestra solidaridad con el pueblo palestino, cuya situación actual favorece el fundamentalismo”. Además, prosigue el documento, “el conflicto palestino-israelí repercute en las relaciones entre cristianos y judíos”.

Además el conflicto entre Israel y el pueblo palestino, así como la guerra en Iraq, han agravado en algunos países de Oriente Medio las situaciones económicas y políticas, el avance del fundamentalismo y la restricción de las libertades y de la igualdad que están en la base de la huida de tantos jóvenes y personas instruidas, que está empobreciendo a las Iglesias locales de sus mejores fuerzas”.

“En muchas ocasiones – prosigue el texto – la Santa Sede ha expresado claramente su postura, augurando que ambos pueblos puedan vivir en paz, cada uno en su patria, con fronteras seguras, internacionalmente reconocidas. La seguridad duradera se basa en la confianza y se alimenta en la raíz de la justicia y de la honradez”.

A propósito de esto, los padres sinodales han querido subrayar que “la convivencia pacífica es el fruto del reconocimiento real y práctico de los propios derechos y deberes” y que también por parte de la Iglesia en Occidente se requiere una cierta equidistancia para evitar “tomar partido por unos olvidando el punto de vista y las condiciones de los otros”.

Sobre este argumento se volvió durante la Conferencia de presentación de la Relatio celebrada hoy en la Sala Stampa vaticana, cuando una periodista del Jerusalem Post aludió a la presentación del Kairos Palestine Document que se realizará el 19 de octubre ante la Asamblea sinodal por monseñor Michel Sabbah, que entre 1987 y 2008 fue Patriarca latino de Jerusalén.

El documento, que se difundió antes de la Navidad de 2009, contiene un llamamiento a poner fin a la ocupación de los territorios palestinos y al boicot que sofoca la economía de Palestina, y a la eliminación del muro de separación en Israel.

Sobre esta cuestión, el padre Pierbattista Pizzaballa, O.F.M., Custodio de Tierra Santa, quiso precisar que “el Kairos Palestine Document no es un documento oficial de la Iglesia católica ni de las Iglesias cristianas de Tierra Santa y de Jerusalén. Es un documento que ha sido elaborado por algunos laicos cristianos, no todos católicos, y también por algunos eclesiásticos”.

“No hay ninguna firma. Cuando se dan iniciativas de este tipo en el territorio de Jerusalén, es casi automático que el Secretariado mande un mensaje de ánimo”, aclaró.

Siempre en la Relatio, las Iglesias de Oriente Medio, representadas en el Sínodo y que abarcan 16 países, afirman rechazar el antisemitismo y el antijudaísmo, y subrayan que “las dificultades de las relaciones entre los pueblos árabes y el pueblo judío se deben sobre todo a la situación política conflictiva”.

Por esto es necesario distinguir “entre realidad religiosa y realidad política” y llevar adelante la misión propia de los cristianos de ser “artífices de reconciliación y de paz, basadas en la justicia para ambas partes”.

Dialogo con el judaísmo

La Relatio entra después en lo específico del diálogo interreligioso en la base de la convivencia pacífica entre los pueblos de Oriente Medio. A propósito de esto se ponen de relieve las iniciativas pastorales locales de diálogo con el judaísmo, principalmente a partir de los Salmos, y la lectura y la meditación de los textos bíblicos”.

“La lectura del Antiguo Testamento y la profundización de las tradiciones judías ayudan a conocer mejor la religión judía. Estas ofrecen un terreno común de estudios serios y ayudan a conocer mejor el Nuevo Testamento y las tradiciones orientales”. El texto invita además a llevar el diálogo también a nivel académico, a través de la colaboración entre los institutos de formación.

Además, el Vicariato católico de lengua judía dentro del Patriarcado latino, que nació originalmente como Oeuvre Saint-Jacques en 1955 para hacer frente a las necesidades pastorales de los católicos presentes en la sociedad judía tras el nacimiento del Estado de Israel en 1948, “debe ayudar a la sociedad judía a conocer y comprender mejor a la Iglesia y su enseñanza”.

El documento lamenta también que “la interpretación tendenciosa de algunos versículos de la Biblia justifique o favorezca la violencia”.

Al comentar durante la rueda de prensa este pasaje, monseñor Antoine Audo, S.I., obispo de Alepo de los Caldeos (Siria), explicó que la referencia tiene que ver con “ciertos grupos de protestantes que llegan sobre todo al Norte de África, a Turquía, a Jordania y hacen una lectura un poco literal de la Biblia para justificar al Estado de Israel”.

Por su parte, el padre Pizzaballa habló de los llamados cristianos sionistas, que a través de una lectura fundamentalista de la Biblia sostienen que la segunda venida del Mesías tendrá lugar cuando Israel haya vuelto a su patria. Esto lleva por tanto “a algunos movimientos dentro de la sociedad israelí a usar la Biblia para justificar elecciones de carácter político”.

Relaciones con los musulmanes

En lo que respecta en cambio al diálogo que llevar a cabo con los musulmanes, el acento se pone en la creación de “comisiones locales de diálogo interreligioso”, aunque la prioridad se da “al diálogo de la vida o diálogo de cercanía” que hace necesario “un testimonio de fe auténtica” por parte de los cristianos. Esto porque “la verdadera relación con Dios no necesita religiosidad ruidosa, sino santidad auténtica” la cual “es apreciada recíprocamente por una y otra parte”.

Igualmente, “la literatura árabe-cristiana debe ser más valorada” del mismo modo que “deben favorecerse actividades comunes en el ámbito cultural, deportivo, social y educativo”. También aquí hay un llamamiento a invertir en educación para alimentar el respeto y el conocimiento recíprocos y para superar “los prejuicios heredados por la historia de los conflictos y de las controversias, por una parte y por la otra”.

Con este fin, es necesario también “purificar los libros escolares de cualquier prejuicio sobre el otro y de cualquier ofensa o deformación” y “evitar toda acción provocadora, ofensiva, humillante y toda actitud anti-islámica”.

Sin embargo, para ser auténtico, “el diálogo debe realizarse en la verdad”, afrontando “de modo respetuoso y caritativo” temas como la identidad del hombre, la justicia, los valores de la vida social digna, la reciprocidad y en particular la libertad religiosa.

El texto recoge también las propuestas de algunos padres sinodales, que invitan a “no limitarse a las corrientes actuales moderadas del Islam, sino de acercarse también a los fundamentalistas y a los extremistas, que afectan profundamente a la masa”.

Una indicación recuerda también la necesidad de “estudiar la relectura de los hadiths de violencia, ligados a un contexto histórico pasado sustituido por el contexto actual de respeto de los derechos humanos”. De hecho, algunos hadith – que no son sino volúmenes en los que Mahoma, quizás por boca de sus seguidores, se pronuncia sobre cuestiones controvertidas y guía a los fieles por medio de una serie de ejemplos – están en la base de las amenazas de muerte contra quien en los países árabes pretende cambiar de religión.

Durante la rueda de prensa se señaló la falta de un llamamiento contra la islamofobia. Interviniendo sobre el tema, el padre Pierbattista Pizzaballa explicó que “en Oriente la comunidad cristiana vive dentro del mundo musulmán, que tiene dinámicas que no siempre son fáciles, seguramente difíciles, pero esto [la islamofobia] es más un problema occidental que oriental”.

Por Mirko Testa