Somos bendecidos al tener una próspera comunidad de católicos asiáticos e hispanos

Visiones y esperanzas del arzobispo de Oklahoma City, monseñor Paul Coakley

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Por José Antonio Varela Vidal

OKLAHOMA CITY, miércoles 12 diciembre 2012 (ZENIT.org).- Si bien la Iglesia de Estados Unidos ha tenido una amplia participación en el Congreso Internacional “Ecclesia in America”, otros lo han vivido a la distancia con expectativa y entusiasmo.

Uno de ellos ha sido monseñor Paul S. Coakley, arzobispo de la Archidiócesis de Oklahoma City, a quien ZENIT entrevistó sobre los desafíos y planes pastorales que vive en medio de su pueblo, el cual está conformado por una alta presencia de migrantes latinoamericanos y asiáticos.

¿Cuál es la importancia de la celebración del 15 aniversario de la exhortación postsinodal "Ecclesia in America"?

--Mons. Coakley: Este es un documento fundamental del magisterio del beato Juan Pablo II sobre la Nueva Evangelización. Después de quince años, esta reunión ofrece una oportunidad de ver lo lejos que hemos llegado en la recepción de su enseñanza y la aplicación de sus propuestas.

Hoy llega a su fin en el Vaticano la reunión por el aniversario de este evento continental… ¿Qué valor tendrá a futuro este encuentro?

--Mons. Coakley: Espero que esta reunión sea una oportunidad para que los obispos participantes y todos los obispos del continente americano continúen con el proceso de asimilar las enseñanzas de este documento tan valioso del magisterio pontificio. Las enseñanzas de Ecclesia in America no son menos importantes hoy de lo que lo fueron hace quince años. Se trata de un documento clave que nos ayuda a aceptar el llamado a participar todos en la Nueva Evangelización.

Uno de los puntos de la agenda son los desafíos pastorales contemporáneos... A su parecer, ¿en qué se debería hacer hincapié para un trabajo en conjunto de la Iglesia continental? 

--Mons. Coakley: Creo que tenemos que seguir trabajando juntos en la migración y la inmigración, sobre todo en sus causas profundas. Estos incluyen problemas de pobreza, empleo y el desplazamiento de las familias. Tenemos que colaborar con otros problemas sociales compartidos, incluyendo el tráfico de drogas y sus consecuencias devastadoras para nuestro pueblo.

¿Algún otro…?

--Mons. Coakley: Otro elemento importante para una efectiva colaboración pastoral a través de la Iglesia en América será cómo compartir el clero. En nuestra propia archidiócesis, los hispanos ya sobrepasan los 200.000, con más del 90% procedentes de México; ante esto, tenemos solo seis sacerdotes hispanos, ninguno de México. La mayor parte del trabajo pastoral con los católicos hispanos se está logrando por medio del clero anglófono, con diversos grados de habilidad de comunicarse en español. Sería una bendición que diversas diócesis y comunidades religiosas se ofrecieran para ayudar a servir la creciente población de inmigrantes hispanos aquí en Oklahoma y en otros estados también.

A la situación de la inmigración de los países de Sudamérica a los de Norteamérica... ¿Qué salidas le ve a esta problemática?

--Mons. Coakley: Los obispos de Estados Unidos han estado abogando por una reforma migratoria en los Estados Unidos por largo tiempo. No ha habido voluntad política de parte del Congreso o del presidente para entrar en este debate. Creo que el clima político podría finalmente cambiar para que podamos ser capaces de lograr una reforma tan necesaria de nuestras políticas de inmigración en los EEUU.

¿Por dónde empezar, qué otros pasos dar?

--Mons. Coakley: Se puede comenzar con la aprobación del proyecto de ley conocido como el Dream Act, que beneficiaría a aquellos niños que acompañaron a sus familias a los Estados Unidos. Se criaron aquí, pero ahora no tienen perspectivas de empleo o educación superior, ya que son clasificados por el gobierno estadounidense como indocumentados. Eso parece como un lugar más probable para comenzar. Por supuesto, tenemos que asegurar la protección de nuestras fronteras que por muchos años han sido muy porosas. Pero desde luego, no puede detenerse en eso.

Habló de los indocumentados…

--Mons. Coakley: Tenemos que hacer algo por las personas indocumentadas que ya están en Estados Unidos, para ayudarles a legalizar su estatus. Por supuesto, gran parte del problema se ha debido a un número insuficiente de visas emitidas para facilitar el ingreso de trabajadores necesarios para ciertos sectores de la economía estadounidense. Es un tema muy complejo, pero tenemos que afrontarlo juntos y debemos ir a las causas fundamentales de la migración masiva. 

En su Archidiócesis se realiza un amplio trabajo pastoral y social con los migrantes... ¿Cómo se enriquecen los católicos hispanos o asiáticos, con el catolicismo estadounidense, y viceversa?

--Mons. Coakley: Somos una comunidad católica muy diversa aquí en Oklahoma. Siempre hemos sido una nación de inmigrantes. A excepción de los llamados indígenas de los Estados Unidos, también conocidos popularmente como Native American (Nativo Americanos), ¡todos somos inmigrantes en esta tierra! Hoy en día, somos bendecidos al tener una próspera comunidad de católicos asiáticos y una creciente comunidad católica hispana. Nos estamos enriqueciendo mutuamente por medio de diversas expresiones de nuestra fe católica común.

La Iglesia de los Estados Unidos sigue haciendo frente a la amenazas contra la vida y la familia de la famosa ley federal de la HHS... ¿En qué situación está actualmente este problema y cómo lo han enfrentado en su Archidiócesis?

--Mons. Coakley: El mandato federal del Departamento de Salud y Servicios Humanos, HHS por sus siglas en inglés, continúa siendo un motivo de gran preocupación para nosotros. Se trata de una intrusión sin precedentes del gobierno federal sobre los derechos de conciencia y un flagrante desprecio por el derecho de libertad religiosa. Estamos orando, educando a nuestro pueblo, y trabajando por todos los medios a nuestro alcance para evitar las consecuencias de este mandato federal. Si la Administración del presidente no abandona este mandato, estamos esperando que los tribunales pudieran fallar a nuestro favor.

Usted tiene casi dos años de pastor de Oklahoma City, ¿cuáles son sus prioridades pastorales y los principales desafíos que ha encontrado?

--Mons. Coakley: Sí, he estado aquí casi dos años y después de familiarizarme con la Archidiócesis ahora estoy comenzando una iniciativa de planificación. Nos encontramos en medio de un proceso para discernir una visión mutuamente compartida para la Archidiócesis de Oklahoma City. Vamos a articular varias prioridades pastorales claves para guiarnos a través de los próximos años. Sin duda, nuestro énfasis incluirá un renovado énfasis en la evangelización, especialmente la Nueva Evangelización. Nuestra población hispana está creciendo muy rápidamente y tendremos que responder con mayor eficacia a esta nueva y cambiante realidad.

Hoy es la fiesta de Nuestra Señora de Guadalupe..., ¿cómo serán las celebraciones entre los hispanos de su Archidiócesis?

--Mons. Coakley: Los católicos celebraran la fiesta de Nuestra Señora de Guadalupe a través de la Archidiócesis con una variedad de actividades y reuniones, incluyendo las tradicionales “Mañanitas", misas y procesiones. ¡Va a ser muy festivo! Nuestra comunidad hispana y en este caso, los católicos mexicanos, han compartido con nosotros las maravillosas riquezas de su fe, que ha echado raíces en su propia cultura.

Finalmente, nuestra agencia católica de noticias cumple 15 años de aniversario. ¿Cuál sería su mensaje para los lectores?

--Mons. Coakley: ¡Felicitemos, y démosle todos gracias a Zenit por traernos las noticias de alrededor del mundo!