Sudán: Acabar con las violaciones de los derechos humanos y no con el Presidente

Declaraciones del obispo auxiliar de Jartum Daniel Adwok Kur

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KÖNIGSTEIN, miércoles, 11 marzo 2009 (ZENIT.org).- La respuesta a los problemas de Sudán es el final de las violaciones de los derechos humanos, no el derrocamiento del Presidente, observa el obispo auxiliar de Jartum Daniel Adwok Kur.

Con miles de personas que se echan a la calle para apoyar al presidente de Sudán Omar al Bashir, el obispo Adwok Kur exhortó a la comunidad internacional a orar para que el país “pase página” y garantice el respeto a todas las comunidades, independientemente de las diferencias étnicas y religiosas.

El auxiliar de Jartum afirmó que no es éste el momento para tomar en consideración un cambio de liderazgo, sosteniendo que esto podría hacer descarrilar el frágil proceso de paz, sobre todo en el sur del país.

Sus comentarios, expresados en una entrevista concedida a Ayuda a la Iglesia Necesitada (AIN), asociación caritativa que ayuda a los cristianos perseguidos y en dificultad, llegan después de que el Tribunal Internacional de La Haya emitiera la semana pasada una orden de arresto contra Bashir, acusándolo de crímenes contra la humanidad y crímenes de guerra en Darfur, región situada en la zona occidental de  Sudán.

“El acto de acusación contra el Presidente no es una cuestión tomada a la ligera por él o por quien le rodea”, explicó el obispo Adwok, como se lee en un comunicado enviado por AIN a ZENIT. “Derrocarlo podría crear obstáculos a la vía de la paz”.

“Exhortamos a la gente de todo el mundo a orar por nosotros –pide el prelado –. Sudán ha entrado en un momento crítico de su historia”.

Tras el Acuerdo de Paz Global que llevó al final de una guerra civil, de más de 25 años, firmado hace cuatro años y negociado por el Gobierno de Jartum y los líderes rebeldes del sur, existe todavía una paz incierta.

En la región, aumenta además la tensión ante un referéndum sobre la independencia del sur, que debe celebrarse dentro de dos años.

“Suceda lo que suceda, la gente debería ser tratada de modo justo –declaró el obispo Adwok –. Nos preguntamos ¿Quién defenderá los derechos de los cristianos en nuestro país?”.

En este sentido, pidió que acaben los abusos contra las minorías, incluídos los cristianos. “Se han dado durante mucho tiempo violaciones contra los derechos humanos, y ahora debemos dejarlas atrás”.

“En primer lugar, debería haber justicia para todos –reconoció–. Quienes han sufrido son personas inocentes, arrojadas a la miseria por sus raíces étnicas, su religión o su cultura”.

Los comentarios del obispo llegan después de que el obispo Rudolf Deng, presidente de la Conferencia Episcopal de Sudán, emitiera una declaración en la que afirma que el arresto del presidente Bashir crearía sólo ulterior tensión en el país.

En el mensaje que ha transmitido al Servicio Católico de Información de África (CISA), el obispo Deng escribe: “Lo que necesitamos es más sinceridad de los líderes y de los rebeldes y un empeño más serio de la comunidad internacional para salvar a Sudán”.

En su entrevista con AIN, el obispo Adwok subrayó que la acción de la asociación en el país, con el apoyo a los sacerdotes, religiosas y niños, no sufriría por una mayor tensión en Jartum.

El presidente Bashir respondió a la noticia de la orden de arresto anunciando la expulsión de trece agencias humanitarias, lo que ha suscitado una oleada de protestas a nivel internacional.

AIN, cuya ayuda a Sudán incluye el sostenimiento de seminaristas, religiosas, catequistas, subvenciones a los sacerdotes, y fondos para las biblias del niño y las escuelas “Save the Saveable”, en Jartum, trabaja directamente con los líderes eclesiásticos, que hacen de enlace con el equipo del proyecto.

“La ayuda de AIN es fundamental para el desarrollo de la Iglesia en Sudán –confesó el obispo Adwok –. Querría agradecer a todos aquellos que nos ayudan, sobre todo en este momento de gran tensión y dificultad”.

Traducido del italiano por Nieves San Martín