Terrorismo, nihilismo y fundamentalismo fanático amenazan a la paz, constata el Papa

En la Jornada Mundial de la Paz

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CIUDAD DEL VATICANO, domingo, 1 enero 2006 (ZENIT.org).- Benedicto XVI presentó en el primer día del año el terrorismo, el nihilismo --o negación de todo valor-- y el fundamentalismo fanático, como las amenazas actuales para la paz.



Sus palabras resonaron en la Basílica de San Pedro del Vaticano, llena de fieles, durante al homilía que pronunció en la solemnidad de María Santísima Madre de Dios, trigésimo novena Jornada Mundial de la Paz.

«Ante las situaciones de injusticia y de violencia que siguen oprimiendo diferentes zonas de la tierra, ante las nuevas y más insidiosas amenazas contra la paz --el terrorismo, el nihilismo y el fundamentalismo fanático--, ¡se hace más necesario que nunca trabajar juntos por la paz!», exigió durante la homilía.

El pontífice profundizó en las ideas que ha expuesto en el primer Mensaje para una Jornada Mundial de la Paz, que tiene por lema: «En la verdad, la paz» (publicado el 13 de diciembre).

En este contexto, pidió un «empuje de valentía y de confianza en Dios y en el hombre para optar por recorrer el camino de la paz».

«Es algo que tienen que hacerlo todos: individuos y pueblos, organizaciones internacionales y potencias mundiales», aseguró.

En particular, se dirigió a la Organización de las Naciones Unidas para pedir que tome «una nueva conciencia de su responsabilidad en la promoción de los valores de la justicia, de la solidaridad y de la paz, en un mundo cada vez más marcado por el amplio fenómeno de la globalización».

La paz, «gran aspiración del corazón de todo hombre y de toda mujer se construye día tras día con la aportación de todos», aseguró.

El pontífice comenzó su primera homilía del año comentando la bendición bíblica que utilizaban los sacerdotes de Israel como invocación sobre el pueblo al final de las grandes fiestas litúrgicas, en particular, en la fiesta del año nuevo.

Con ella invitó a «invocar la bendición del Señor sobre el año nuevo que da sus primeros pasos para que sea para todos nosotros un año de prosperidad y de paz».

Participaron en la concelebración eucarística los embajadores de los 172 países que mantienen relaciones diplomáticas con la Santa Sede, además de los representantes de la Federación Rusa, la Organización para la Liberación de Palestina y de la Orden de Malta.

La misa estuvo animada por unos cuatro mil niños «pueri cantores» de todos los continentes, que en esta ocasión sustituyeron al coro vaticano de la Capilla Sixtina. Concelebraron con el Papa el cardenal Angelo Sodano, secretario de Estado, y el cardenal Renato R. Martino, presidente del Consejo Pontificio de la Justicia y de la Paz.

Al final de la misa, la plaza de San Pedro del Vaticano se llenó de fieles, que desafiaron la lluvia, para rezar el primer Ángelus del año con el Papa.

En las palabras que les dirigió, el Papa recordó que Jesús ha mostrado el «contenido» y al mismo tiempo el «método» de la paz, «es decir, el amor».